Los países de la región tenían hasta este miércoles el foco puesto en el próximo 13 y 14 de abril, fecha en la que estaba prevista la realización de la Cumbre de las Américas, en Lima. Sin embargo, la renuncia del presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski podría poner en peligro la reunión de líderes más importante de la región.

Una fuente del gobierno argentino aseguró a Infobae que el presidente Mauricio Macri recibió este martes una llamada de su par colombiano, Juan Manuel Santos, para abordar el futuro de la Cumbre, y confió que la Casa Rosada está atenta a este tema mientras analiza si el jefe de Estado viajará o no en medio de la crisis política peruana.

La agencia EFE, por su parte, informó que el presidente Donald Trump mantendría sus planes de asistir a la reunión, según confiaron dos fuentes de la Casa Blanca, bajo anonimato.

"Estados Unidos apoya al Gobierno de Perú como anfitrión de la Cumbre de las Américas y está comprometido a defender y reafirmar nuestro compromiso colectivo y regional con la democracia", indicó un vocero del Departamento de Estado norteamericano, tras la renuncia de Kuczynski.

El gran tema de la Cumbre iba a ser la crisis venezolana, en momentos en que diversos países, principalmente los que integran el Grupo de Lima, presionan al régimen de Nicolás Maduro para que convoque a elecciones libres y transparentes.

Macri y Santos son dos de los líderes que más activos se han mostrado en los últimos tiempos para condenar las violaciones a los derechos humanos del régimen chavista.

Mauricio Macri y Juan Manuel Santos (AFP)

El propio dictador venezolano le puso polémica a la reunión de líderes regionales al asegurar que tenía planeado asistir a la misma.

En un primer momento, el ahora ex presidente de Perú, Kuczynski, había asegurado que Maduro podía ser parte de la Cumbre, pero advirtió: "Veremos cómo lo reciben". Y es que el país recibió a miles de venezolanos que se fueron de la nación petrolera por la grave crisis.

Luego de que el gobierno peruano envió la invitación formal al régimen venezolano, que fue compartida por el canciller chavista Jorge Arreaza, la comunidad internacional, y el propio Congreso peruano, repudiaron la posible presencia del dictador en la Cumbre.

"Si Maduro va a la Cumbre de las Américas tendrá que dar explicaciones por sus elecciones ilegítimas", indicó el gobierno de Estados Unidos.

Nicolas Maduro advirtió que de cualquier manera asistirá a la Cumbre de las Américas (Reuters)

Ante la fuerte presión internacional, el pasado 16 de febrero Perú retiró oficialmente la invitación a Maduro. Pero los países aliados del régimen, como el caso de Nicaragua y San Vicente y las Granadinas, entre otros pocos, amenazaron con boicotear la Cumbre si se retiraba la invitación a Venezuela.

"Llueve, truene o relampaguee, por aire, tierra o mar llegaré con la verdad de la patria de Simón Bolívar", advirtió el dictador chavista ante el cambio de decisión del gobierno peruano.

Pero el reciente desenlace en Perú podría darle un cierto respiro al régimen bolivariano al quedar en duda la realización de la Cumbre en la que el foco iba a estar puesto en la alarmante crisis venezolana.

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