Miles de personas marcharon a la Plaza de Mayo en marco del 42º aniversario del golpe militar perpetrado en 1976. Foto: Adrián Escandar

La chica con ojos color miel y remera con la imagen del Che Guevara entrevistaba a un señor de pelo blanco y chaleco gris que de pronto empezó a llorar. La chica lloró con él, apagó la cámara y lo abrazó. Él le mostró unas imágenes en su celular y le pidió disculpas. Hablaron un rato más sin retomar el reportaje y después la joven se fue. Una mujer que estaba delante del señor se dio vuelta, lo miró y le dijo: "No tenés que explicar. Vos sos un montonero que sobrevivió". Su tono era ambiguo, podía ser de orgullo, de reproche o apenas un reto.

Estaban en la Plaza de Mayo cuando poco después de las tres ingresó por la Avenida de Mayo la extensa bandera con fotos de desaparecidos, detenidos y asesinados en la última dictadura militar, portada por Abuelas, Madres Línea Fundadora, Hijos, Familiares de todas las edades y de esos y otros organismos de derechos humanos que encabezaron el primero de los dos actos en conmemoración del 42° aniversario del último golpe de Estado. "Un golpe cívico, militar y clerical", lo definió Taty Almeida, la última oradora en lo que fueron 50 minutos de discursos en los que hubo diversidad de consignas. Una sola conmovió por igual arriba y abajo del escenario: el pedido de cárcel común y efectiva para los detenidos por causas de lesa humanidad. Sólo la canción "como los nazis les va a a pasar, adónde vayan los iremos a buscar" tronó atravesando de oeste a este la masa de gente desde la 9 de Julio a la plaza y las calles aledañas.

De todos modos, el antimacrismo sobrevoló casi en forma permanente la movilización aunque con adhesión dispar. El "Mauricio Macri la p…. que te p…" se oyó fuerte en los medios de transporte público, en las calles y en el corazón de la plaza, alentado por momentos incluso desde el escenario como el "Macri, basura vos sos la dictadura" que este año se escuchó menos que el anterior y fue reemplazado por el que algunos llaman el "hit del verano".

(Télam)

Sobre una plaza en remodelación, los discursos arrancaron a las 4:08 con un repudio al terrorismo de Estado, la enumeración de los delitos cometidos en el marco de la última dictadura y un nuevo reclamo en contra de la posibilidad de que a algunos detenidos se les conceda el beneficio de la prisión domiciliaria que generaron silbidos y gritos, especialmente cuando Lorena Battistiol Colayago, de HIJOS, cuyos padres están desaparecidos y su hermano o hermana nació en la clandestinidad, mencionó a Alfredo Astiz, Jorge "El Tigre" Acosta y Julio Simón, alias "el Turco Julián", como ejemplos.

Pero también hubo reclamos para temas actuales: las paritarias nacionales para los docentes fueron lo más aplaudido (en la marcha estuvo la columna de Suteba encabezada por Roberto Baradel); la "flexibilidad laboral ("Mauricio Macri queremos decirte basta de desigualdad" se dijo fuerte y otra vez se oyó el "hit"); contra grupos económicos y de medios, y contra "la corporación judicial cómplice porque rechazó miles de habeas corpus" y "la embajada de los Estados Unidos". Hubo reclamos por las Malvinas, por la tripulación del ARA San Juan y hasta se reivindicó a los grupos políticos de los 70, entre ellos también los que optaron por la guerrilla armada: Unión de Estudiantes Secundiarios (UES), Montoneros, Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), Sacerdotes del Tercer Mundo, Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y entre otros, el Partido Comunista.

La movilización a 42 años del último golpe de Estado tuvo un marcado tinte antimacrista (Nicolás Stulberg)

Hubo otra vez pedidos por Santiago Maldonado (estuvieron su hermano Sergio y Andrea, su cuñada) y volvió a responsabilizarse al Estado por su muerte; se pidió saber qué pasó con Julio López, con Rafael Nahuel y hasta a los reclamos "ancestrales" de los mapuches. En ese marco, se denunció que "se vaciaron áreas dedicadas a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia" y se apuntó al secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj aunque a él se lo mencionó una sola vez, como al ministro de Justicia Germán Garavano, a diferencia de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, que fue la más criticada y de quien se pidió su desplazamiento.

A lo largo de la Avenida de Mayo, además de los pañuelos blancos colgados por doquier, los puestos de venta de remeras (contra Macri, con consignas de derechos humanos y con imágenes de Néstor y Cristina Kirchner a 200 pesos cada una) y los de venta de choripán y variedad de sándwiches, el grupo de jóvenes de La Garganta Poderosa replicó un juego, una especie de tejo, contra Bullrich mientras regalaba chocolatada en vasos con la consigna "Cambiemos la doctrina Chocobar".

Miles de personas colmaron la Avenida de Mayo, desde la Plaza de Mayo hasta la 9 de Julio (Foto: Nicolás Stulberg)

Hubo reiterados pedidos por la liberación de "los presos políticos" aunque sólo se mencionó a Milagro Salas y "a los detenidos en el marco de la reforma previsional" mientras que en un momento se saludó "al compañero (Carlos) 'Chino' Zannini", que despertó muchos aplausos y el cántico "a volver, a volver, vamos a volver". No fue unánime como las voces contra los responsables del último golpe pero incluso Luis D'Elía, liberado también esta madrugada, despertó aplausos fuertes mientras algunos hombres les abrían un camino entre la gente desde Bolívar hacia el escenario. En su caso se anunció su presencia recién al final de los discursos, cuando arrancaba la desconcentración. Tuvo también muchos y fuertes aplausos y algunas caras de sorpresa entre gente que tal vez no adhería a todo lo dicho ni a todos los presentes.

También se cuestionó a Macri porque "cien genocidas viven en una cárcel VIP en Campo de Mayo, donde funcionó un centro clandestino de detención y una maternidad clandestina. Deben ser preservados como prueba y resulta una ofensa que el Presidente pretenda convertirlo en un parque nacional".

Estela de Carlotto fue contundente al pedir como todos "cárcel común" para los genocidas. Pero también en su reivindicación del kirchnerismo: "Cuando hay voluntad política los derechos humanos pueden ser políticas de Estado, así quedó demostrado en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner . Hace 14 años Néstor Kirchner bajó los cuadros de Videla y Bignone, genocidas que murieron juzgados, condenados y en cárcel común". Carlotto, que el viernes compartió un acto con la gobernadora María Eugenia Vidal donde se anunció que Abuelas de Plaza de Mayo estará al frente del espacio de memoria en la comisaría Quinta de La Plata, lanzó una advertencia: "Le reiteramos al Gobierno que no permitiremos ni un retroceso en Memoria, Verdad y Justicia ni un genocida suelto". Señaló además que "la identidad de todos y todas está en duda", hasta que no se esclarezca la identidad de los bebés robados en la dictadura.

"No hay tiempo", rogó Carlotto a quienes puedan tener datos para aportar.

Lita Boitano habla durante el acto principal en la Plaza de Mayo (Foto:: Adrián Escandar)

Fue también muy político y antimacrista el discurso de Lita Boitano, de Familiares, quien pidió acompañar a los sindicatos, reivindicó la libertad de Zannini y D'Elía y hasta planteó que "no aceptaremos la persecución a quienes fueron funcionarios ni tampoco a los dirigentes sociales".

El cierre, antes de que se pidiera dejar la plaza para que las agrupaciones de izquierda reunidas en el Encuentro Memoria Verdad y Justicia pudieran hacer su acto, en una nueva edición de un 24 dividido, Taty Almeida, de Madres Línea Fundadora, resumió los reclamos en "libertad a los presos políticos", "restitución de nietas y nietos", "ningún genocida suelto" y "juicio y castigo a los cómplices civiles" antes de volver a pedir el grito de "presentes" para "los 30.000 desaparecidos", cifra que volvió a revindicarse tras la polémica con algunos funcionarios el año pasado.

“Historias desobedientes”: un grupo de familiares de represores y genocidas marcharon a Plaza de Mayo (Foto: Nicolás Stulberg)

Esta vez, como en el reclamo contra el 2×1, hijos de condenados por delitos de lesa humanidad agrupados en 'Historias desobedientes' marcharon con su bandera y, como es usual cada 24 de marzo, hubo desde actores (Luis Machín, Luis Ziembrowski, Boy Olmi, etcétera); políticos de distintos sectores (no oficialistas) que incluyeron desde Amado Boudou a ex funcionarios de Carta Abierta como Ricardo Forster; sindicalistas con sus columnas como Juan Carlos Schmid por la CGT y Julio Piumato de Judiciales e intendentes peronistas como Mario Secco, Jorge Ferraresi y Gustavo Menéndez, entre otros. Un dato: el ex jefe de campaña de Florencio Randazzo Alberto Fernández marchó junto al presidente del PJ de Buenos Aires, Menéndez; el del Congreso del PJ, Fernando Espinoza; la intendenta Verónica Magario; Daniel Filmus y Víctor Santa María de la Capital y Agustín Rossi, jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria.

Arriba del escenario saludaron Pablo Iglesias, de Podemos, que llegó desde España para asistir a la marcha, y Tomás Hirsch líder del Partido Humanista de Chile.

La Defensoría del Pueblo a través de Alejandro Amor y Gabriel Fucks, presentes en la marcha, organizaron un operativo con 400 personas, 40 de ellos rescatistas y 11 ambulancias.

Y La Cámpora, con Máximo Kirchner a la cabeza, hizo su acto paralelo: una marcha que arrancó por la mañana en la ex ESMA y continuó hasta la plaza con fuertes arengas y cuestionamientos del diputado nacional a lo largo del trayecto en el que se abrazó con Zannini y D' Elía.

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