Maximiliano Gómez fue uno de los miles concurrentes en el acto en Plaza de Mayo por el 24 de marzo. No obstante, su presencia no pasó desapercibida. El joven al que la policía le decomisó hace unos días atrás la mercadería en Once, asistió a la congregación para vender sus sándwiches y tuvo una jornada laboral exitosa.

Su historia se empezó a hacer famosa el miércoles, cuando dos agentes lo interceptaron en la calle Presidente Perón 2.581 mientras vendía sándwiches de salame y queso a los vecinos y oficinistas de la zona. Amparados en el artículo 83 del Código Contravencional (uso indebido del espacio público), le sacaron el canasto con la mercadería y le labraron un acta de contravención.

"Yo estaba caminando por las calles de Once, como hago siempre, y me para un patrullero. Me piden el documento y como no lo tenía me dijeron que me iban a tener que secuestrar la mercadería, pero me trataron bien", afirmó Gómez, relatando el episodio del miércoles.

Un testigo fotografió el momento de la intervención policial y luego lo subió a las redes sociales. "Cuando me sacaron la foto, la verdad que estaba triste, me sentí mal, pero quiero aclarar que no me llevaron preso. Yo estaba con las manos para atrás porque es mi manera de pararme", contó Gómez, quien sostuvo que lo que más le dolió fue que le sacaran el canasto, que la había comprado en Córdoba y que por su tamaño es difícil de conseguir en Buenos Aires.

Según le explicaron, debe pagar una multa y a los cinco días hábiles del decomiso, a partir del miércoles, puede pasar a retirar la canasta, aunque previamente tiene que concurrir a la fiscalía que intervino a raíz de la contravención que le labraron.

El caso se viralizó especialmente en Twitter, donde un usuario le pidió permiso para publicar su celular y así ayudarlo. A partir de la difusión del número, recibió muchos pedidos de sándwiches. Y le cambió la vida desde entonces por la solidaridad de la gente.

"Me explotó el teléfono, me hizo pedidos muchísima gente. Un amigo me tuvo que llevar a un par de lugares porque si no, no llegaba, así que pido disculpas si no pude ir", sostuvo, revelando además que hasta le ofrecieron dinero por la pérdida de su mercadería, una propuesta que desechó porque solamente quiere recuperar su canasta y progresar.

Tras conocerse su historia, Gómez prefirió no hablar ante la prensa y solo optó por enviar un mensaje a los contactos de WhatsApp y en las redes sociales. Pero durante esta tarde rompió el silencio:"Me gustaría tener otro trabajo, la calle es muy dura", afirmó a la agencia Télam.

Oriundo de la localidad cordobesa de Despeñaderos, vive en Buenos Aires y desde hace 10 años trabaja como vendedor ambulante. Pero tiene un deseo: apuesta a tener un puesto legal, ya que a veces trabaja con la familia de su novia en grandes actos. Cuentan con libreta sanitaria, asegura.

Hoy, durante el encuentro de conmemoración, colocaron un gazebo y junto a familiares de su novia Lila pudieron vender una gran cantidad de sándwiches de salame cordobés y queso en enormes flautas. Usando guantes de látex y cortando prolijamente el fiambre sobre una tabla, se tomó el tiempo además para sacarse fotos que le pedían los clientes.

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