El dictador sirio Bashar Al Assad y el ayatollah Khamenei (Reuters)
El dictador sirio Bashar Al Assad y el ayatollah Khamenei (Reuters)

Siete años atrás, cuando el régimen iraní comenzó a involucrarse en el conflicto sirio, la narrativa promovida por sus autoridades era que Irán iría allí para proteger “los santuarios chiítas” contra los ataques de los “extremistas sunitas”.

La agencia estatal IRNA explicaba en esos días que “cualquier intervención de Irán en el conflicto no excedería el marco de una estrategia defensiva”. La oficina de prensa del Guía Supremo, Alí Khamenei, emitió varios comunicados a la población iraní informando que la República Islámica no se involucraría en ninguna lucha sectorial o combates por el poder entre el líder sirio Bashar al Assad y sus oponentes. Sin embargo, la magnitud de la irrupción y la misión de sus militares se amplió en suelo sirio hasta convertirse en el principal garante de la supervivencia del régimen de Assad. Entonces, Teherán cambio su discurso y tomó una posición a la que llamó “vital” para la seguridad de Irán.

La participación de Rusia, dos años después de comenzado el conflicto y la rápida aparición del presidente Vladimir Putin como el jugador principal en la agenda política militar en Siria, pinchó el mito de que Irán era el jugador clave allí. No obstante, el abierto papel intervencionista del régimen ha inspirado quejas y creciente malestar al interior de Irán, al principio en voz baja, pero más recientemente de manera abierta, no sólo en la sociedad civil iraní sino con declaraciones como las del miembro del Majlis islámico (Parlamento) Mahmoud Sadeqi, que ha denominado la situación como “nuestra aventura siria”, según publicó Reuters esta semana.

Según la cadena BBC de Londres, el presidente Hassan Rouhani ahora está intentado volver a contar la historia siria afirmando que Irán muestra un alto grado de altruismo ayudando a “sus hermanos sirios necesitados”. “Incluso en circunstancias difíciles en nuestra política interna, cortamos nuestras propias necesidades para ayudar a nuestros hermanos sirios”, dijo el presidente a la cadena británica la semana pasada.

“Con la gran cantidad de pérdidas humanas sufridas por Irán y sus aliados, incluidos los mercenarios libaneses, paquistaníes y afganos, algunos parlamentarios iraníes admitieron oficialmente que los ciudadanos en Teherán y otras ciudades de Irán se pregunten sobre el costo financiero de la aventura siria”, publicó el diario egipcio Al-Watan en una editorial que describe el malestar social que enfrenta el régimen khomeinista.

El presidente de Irán junto al ayatollah (Reuters)
El presidente de Irán junto al ayatollah (Reuters)

El informe del diario egipcio indica que los compromisos financieros de Irán en Siria podrían dividirse en varias categorías y consiste en el valor de las armas y otros materiales militares suministrados por Irán a las fuerzas que apoyan a Assad. Estos incluyen misiles iraníes tierra-tierra que han sido reformados de modelos chinos originalmente desarrollados para su uso en el mar. Otro ítem importante consiste en vehículos blindados de los que se informa que Irán entregó más de 500 para reemplazar las pérdidas sufridas por la élite de la 4ª División Blindada de Assad. Según estimaciones de las agencias internacionales, incluida Naciones Unidas, Irán también ha suministrado a Assad más de 600 piezas de artillería pesada de fabricación rusa para su uso contra centros urbanos.

Debido a que muchas de las armas suministradas a Siria provienen de reservas propias de Irán, a menudo datan de años atrás, y es difícil ponerles un precio. Incluso es posible que Irán haya tratado de reciclar sus armas viejas como parte de un plan más amplio para renovar su arsenal. Sin embargo, algunos analistas consultados, como Reza Saberi, afirmaron a Infobae que las armas suministradas por Irán al régimen sirio podrían valuarse en unos 1.400 millones de dólares.

Otro punto en la lista de gastos millonarios de Irán en Siria consiste en la entrega de petróleo y productos derivados de él a las fuerzas de Assad. Según Saberi, esto se hace en el contexto de una línea de crédito que Irán ha abierto para Siria. La cifra más creíble citada por los medios iraníes pone el tamaño de esa “línea crediticia” entre los 2.000 y 3.000 mil millones de dólares al año. La “línea de crédito” total permite hasta 6.000 mil millones al año e incluye alimentos y suministros médicos que el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohammed Javad Zarif, ha estimado en declaraciones públicas en alrededor de otros 3.000 millones de dólares al año.

La lista de “gastos de Irán en Siria” consiste en lo que el Banco Central de Irán llama “fondos de transferencia”. Esto significa que Irán exporta una cierta cantidad de su propio petróleo en nombre de Siria, con el entendimiento de que Siria pagará a su debido tiempo a Teherán sin intereses.

Según dijo a Infobae el pasado viernes Jesse Shahin, portavoz de la oficina de Staffan de Mistura, el emisario especial de las Naciones Unidas en Siria, los “fondos de transferencia” equivalen a que Irán otorgue al régimen de Assad un promedio de 6.000 mil millones de dólares al año, esas sumas son gastadas en gran medida en pagar a funcionarios públicos y las fuerzas leales al régimen.

(Efe)
(Efe)

Entre otros gastos de Irán en la guerra siria también se encuentran los “fondos de emergencia”, creados entre 2012 y 2103 para sostener los gastos de la guerra siria. Según Nadim Shehadah, profesor de la Universidad de Tufts en los EEUU citado por el investigador de la BBC Ali Qadimi, eso ascendió a 15.000 mil millones de dólares solo en el primer año de su creación.

Fuentes de Teherán dicen que los “fondos de emergencia” se desembolsaron con ayuda de bancos privados de Austria e Italia, ello en un periodo de 30 meses y en cuotas de 300 a 1.200 mil millones de dólares.

El profesor Shehadah agregó otro elemento relevante del gasto iraní que consiste en los fondos necesarios para mantener varias fuerzas paramilitares formadas por “voluntarios para el martirio”, estos son mercenarios islamistas que provienen de Afganistán, Pakistán e Irak, que operan militarmente bajo el paraguas de la División Fatemiyoun, que incluye unos 12.000 hombres en suelo sirio desde 2016.

En ese momento, el general Qasem Soleimani, comandante del Cuerpo Al-Quds (Jerusalén en idioma español), el órgano que se supone coordina las operaciones iraníes en Siria, afirmó que los “voluntarios para el martirio” recibían 1.000 dólares al mes en efectivo.

Sin embargo, varios miembros del Majlis, que hablaron bajo condición de anonimato a la BBC, declararon que Al-Quds también paga también el costo de “subsistencia” a las familias de los “voluntarios que fueron martirizados en la guerra siria”.

En total, la División Fatemiyoun, los mártires y sus familias le cuestan a Irán alrededor de 2.500 millones de dólares al año. Aunque eso no incluye los 800 millones que Irán paga anualmente a Hezbollah, la guerrilla libanesa dirigida por Hassan Nasrallah.

El presidente sirio, Bashar Al-Assad, y Hassan Nasrallah
Bashar al Assad y Hassan Nasrallah

Otra fuente de ingresos para financiar la guerra de apoyo a Assad es proporcionada por lo que Teherán llama “comercio bilateral”. Gran parte de esto, por supuesto, está más en la naturaleza del comercio de tránsito con compañías iraníes que venden petróleo, gas y fosfato de Siria a terceros países. Según el general Yahya Rahim Safavi, asesor militar del Guía Supremo Ali Khamenei, además de ese intercambio, Irán ha ganado un importante contrato de telefonía móvil en Siria con la perspectiva de crear una nueva fuente importante de ingresos para financiar la guerra.

En tanto para Assad, la principal fuente de ingresos consistió en dinero gastado por más de 1.200 millones de peregrinos iraníes que visitaron Siria cada año antes de 2011. Sin embargo, el flujo de peregrinos se acabó por completo ya que los iraníes prefieren visitar “santuarios más seguros” en Irak. Además, parte de la infraestructura de unos 100 hoteles, construidos con dinero iraní, han sido dañados gravemente o abandonados por la intensidad de los combates. Según algunos estudios, las pérdidas de Irán en ese punto podrían ascender a más de 2.500 millones de dólares porque gran parte de esa infraestructura hotelera ya no puede ser recuperada.

Otra fuente de costos elevado de la guerra siria está representado por lo que Irán gasta en mantener alrededor de 15.000 de sus soldados allí, a menudo presentados como asesores o técnicos, en Siria. No hay cifras oficiales disponibles. Pero si las tropas iraníes en Siria reciben el mismo trato que las filas militares dentro de Irán, el costo anual podría ser de alrededor de unos 3.000 mil millones en salarios y mantenimiento.

La estimación más conservadora indica que Irán gasta un promedio de 18.000 millones de dólares anuales en Siria, de los cuales podría recuperar menos de 2.000 en acuerdos comerciales con energía y materia prima sirias.

Según fuentes de Teherán, parte de los fondos necesarios se recauda a través de un arancel especial del 1 % que se aplica a todas las importaciones de automóviles en Irán, esos impuestos son acreditados en una “cuenta especial de la resistencia” controlada por la oficina del “Guía Supremo”.

Otros fondos provienen de “donaciones voluntarias” supuestamente para la defensa o reconstrucción de “santuarios”. Bajo ese esquema, en 26 de las 31 provincias de Irán se les asignan cuotas para cumplir al recaudar fondos de negocios locales y mediante donaciones recolectadas en mezquitas y bazares. Las provincias con una mayoría sunita están excluidas del plan. Estas “donaciones” son recolectadas por los líderes locales de oración de los viernes, por lo que es difícil saber qué porcentaje se transfiere realmente al fondo central y cuánto se queda con los clérigos involucrados.

El profesor de la Universidad de Teherán, Sadeq Ziba-Kalam, recientemente invitó al liderazgo en Teherán a revisar su participación en Siria. Pero fue recompensado con una sentencia a 18 meses de prisión. Sin embargo, muchos iraníes comienzan a darse cuenta de que Siria es una guerra costosa, tanto en términos de pérdidas humanas como de carga financiera. Y eso, según algunos analistas, ya está alentando a reconsiderar lo que algunos iraníes consideran una estrategia perdedora para su país.

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