El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se entregó este sábado a la policía para empezar a cumplir una pena de más de 12 años de cárcel por corrupción.

Lula, de 72 años, salió a pie del Sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, en el estado de Sao Paulo, donde estaba atrincherado desde hacía dos días, para subir a un vehículo de la Policía Federal, que partió escoltado por una caravana de otros coches, según mostraron imágenes aéreas de TV Globo.

El convoy se dirige hacia el aeropuerto de Congonhas; desde allí, Lula debería ser trasladado a Curitiba, a menos de una hora de vuelo, donde debe pasar su primera noche en una celda especial de 15 metros cuadrados, con baño privado.

Lula salió caminando del sindicato hasta subir a un vehículo de la Policía Federal (REUTERS)Lula, en el auto policial que lo retiró del sindicato donde estaba refugiadoEl helicóptero que lo trasladó al aeropuerto de San Pablo para abordar el avión a Curitiba

Previamente, unas decenas de simpatizantes de su fuerza política, el Partido de los Trabajadores (PT), le habían impedido salir de la sede del sindicato, dando lugar a tensas escenas. El anuncio de su detención fue recibido con bocinazos en barrios de Sao Paulo y de otras ciudades brasileñas.

Lula anunció su intención de entregarse unas horas antes, al final de una misa frente a la sede sindical en memoria de su esposa fallecida el año pasado.

Lula brindó su último discurso este sábado frente al sindicato metalúrgico que presidió en los años 70 (EFE/Sebastião Moreira)

El ex presidente fue condenado como beneficiario de un apartamento ofrecido por la constructora OAS a cambio de facilidades de contratos en Petrobras.

"Voy a cumplir la orden de cárcel (…) y cada uno de ustedes se transformará en un Lula", afirmó el ex mandatario de izquierda (2003-2010), que se proclama inocente, desencadenando un clamor unánime de "¡Soy Lula! ¡Soy Lula!".

"Moro mintió al decir que esa apartamento era mío", clamó, y atribuyó su condena al propósito de evitar el regreso de la izquierda al poder en las elecciones de octubre, para las que aparece como favorito en los sondeos.

Lula da Silva, retratado en 2014 en una visita al triplex por el que fue condenado

"Hace mucho tiempo que soñé que era posible gobernar este país incluyendo a millones de personas pobres en la economía, en las universidades, creando millones de empleos", proclamó, antes de ser sacado en andas del camión de sonido sobre el cual se había improvisado una capilla.

Partidarios del PT llevaron en andas a Lula este sábado cuando terminó su discurso (Foto: Ricardo Stuckert)

"Ese es el crimen que cometí (…). Y si fuera por ese crimen, de colocar a negros en la universidad, de que los pobres puedan comprar un auto, viajar en avión, seguiré siendo un criminal", arengó desde la cima del camión, acompañado por dirigentes de partidos de izquierda y de Dilma Rousseff, su sucesora y heredera política, destituida en 2016 por el Congreso.

Relevo generacional de la izquierda

Lula trató de alentar a sus partidarios, rodeándose de jóvenes candidatos de otros partidos de izquierda y reafirmando un programa de defensa de los derechos sociales y de las empresas nacionales. Pero los ánimos no daban para ver demasiado lejos.

"Con Lula preso estamos todos presos", dijo Adriana Macedo, una profesora de 54 años de Campinas (Estado de Sao Paulo). "Siento mucha tristeza. Este es el fin de una era de conquistas sociales", comentó con los ojos humedecidos Renato Silva, un profesor de historia, de 30 años.

La detención de Lula es un nuevo capítulo de la crisis política brasileña, marcada por la destitución de Rousseff en 2016 y por una ola de acusaciones de la Operación Lava Jato, liderada por Moro, que destapó una gigantesca red de sobornos enquistada en el aparato estatal.

El actual presidente, Michel Temer, fue denunciado dos veces por la Fiscalía por corrupción y obstrucción a la justicia, pero la Cámara de Diputados, con decenas de legisladores investigados, bloqueó las investigaciones.

Por Carola Solé (AFP)

MÁS SOBRE ESTE TEMA:

Lula da Silva, tras el fallo que confirmó su condena: "Voy a cumplir el mandato de prisión que se me ha ordenado"

Así es la celda que lo espera a Lula da Silva en Curitiba

Ni por defender la democracia ni por sus ideas: Lula, el primer presidente brasileño en ir preso por un delito común

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: