Ataque gubernamental en la ciudad de Masaya (Reuters)

Ataque gubernamental en la ciudad de Masaya (Reuters)

Los pobladores de la ciudad nicaragüense de Masaya vivieron este martes un nuevo ataque de las fuerzas policiales y paramilitares, que se saldó con al menos dos muertos.

El gobierno, en efecto, retomó así el control de la ciudad tras un intenso bombardero, de más de 7 horas, realizado sobre la comunidad indígena de Monimbó, en la ciudad considerada "rebelde", por haber sido el epicentro de las protestas contra el régimen del presidente Daniel Ortega.

"Cayó Masaya, todo está en silencio, los chavalos debieron abandonar las trincheras y huir, sus armas eran demasiado pesadas", dijo a Efe una integrante del Movimiento 19 de Abril Masaya.

Más de 1.000 hombres fuertemente armados con ametralladoras entraron disparando a mansalva a esta ciudad de 100.000 habitantes ubicada a 30 km al sur de la capital, indicaron pobladores.

"Hay dos muertos, una mujer mayor y un policía", declaró a la agencia AFP la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, sobre Monimbó de Masaya.

"La situación en Monimbó está terrible", afirmó.

Pese a la cifra aportada por el Cenidh, la Asociación Pro Derechos Humanos (ANPDH) reportó que los muertos son cuatro: tres civiles y un policía.

El ataque ocurrió un día después de que el jefe de la "Operación Limpieza" en Masaya, Ramón Avellán, afirmó que cumplirían las órdenes de Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, "al costo que sea".

"La voz de nuestro presidente y la vicepresidenta, de ir limpiando estos tranques (bloqueos) a nivel nacional, y esa petición de la población de Monimbó, que es nuestro Monimbó, que sigue siendo nuestro, y nuestra Masaya, vamos a cumplirla al costo que sea", afirmó Avellán, a través de medios del Gobierno.

(Reuters)

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Avellán cumplió su palabra a pesar de los llamados de las organizaciones humanitarias locales, de la Unión Europea, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), del nuncio apostólico Stanislaw Waldemar Sommertag, del cardenal Leopoldo Brenes, entre otros, para que detuviera el ataque.

"El pueblo de Monimbó y Masaya han sido masacrados", dijo un miembro del Movimiento 19 de Abril Masaya, en mensaje de audio.

Masaya, y en especial Monimbó, fue clave en derrocar a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle el 19 de julio de 1979, y Ortega atacó a este pueblo indígena "por temor a que le ocurriera lo mismo en la misma fecha", afirmó la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez.

La CIDH y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han responsabilizado al Gobierno de Nicaragua por "asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país", lo cual ha negado.

Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de los años de 1980, también con Ortega siendo presidente.

Las protestas contra Ortega se iniciaron el 18 de abril, por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.

Con información de AFP y EFE

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