Una gran noticia puso esta semana al Parque Nacional Río Pilcomayo en el tapete: una cámara trampa captó un ejemplar de yaguareté transitando sus caminos. Se trata de un acontecimiento relevante si se considera que se trata del primer registro fotográfico de la especie en la región. Uno de los primeros efectos de la novedad fue la necesidad de mucha gente de saber más sobre esta área protegida.

El Parque Nacional Río Pilcomayo fue creado en 1951 y en sus inicios, poseía una superficie de 285.000 hectáreas, que en 1968 se redujo a unas 52.000 hectáreas características de la ecorregión del Chaco Húmedo.

Ignacio Arce, guardaparques del lugar, señala que "esta reserva protege cuatro tipos de ambientes bien marcados: sabanas con palmares; islotes de monte; bañados, esteros y lagunas y lo que es la selva en galería".

El Parque Nacional Río Pilcomayo protege cuatro tipos de ambientes bien marcados: selva, sabanas con palmeras, islotes de monte y bañados, esteros y lagunas

Proteger ese hábitat no era una tarea sencilla. Por la intensa actividad agropecuaria que existía allí, se puede decir que el Parque Nacional Río Pilcomayo nació en un ambiente que ya había sido seriamente alterado. Uno de los grandes conflictos ambientales lo generaba la hacienda de sus pobladores, asunto que tardó muchos años en resolverse.

El Parque Nacional Río Pilcomayo está formado por 52 mil hectáreas
El Parque Nacional Río Pilcomayo está formado por 52 mil hectáreas

La diversidad de ambientes que protege esta reserva está atravesada por un elemento común: el agua. Tanto es así que el área ha sido incluida en la Lista de los Humedales de Importancia Internacional, también conocido como "sitio Ramsar".

La región tiene escasos declives, muchos esteros y lagunas, y está sometida a una alternancia entre grandes inundaciones y épocas de sequía. En estos días de temporada estival es cuando pueden observarse grandes zonas anegadas.

Sus desniveles en el terreno son los que regulan y condicionan las diferentes probabilidades de inundación y, por ende, los que determinan la diversidad ambiental de la zona. La mayor parte de la superficie del parque está ocupada por pastizales y palmares de caranday, con esteros en los bajos e isletas de monte en los puntos más altos.

La mayor parte de su superficie está ocupada por pastizales y palmares de caranday, con esteros en los bajos e isletas de monte en los puntos más altos
La mayor parte de su superficie está ocupada por pastizales y palmares de caranday, con esteros en los bajos e isletas de monte en los puntos más altos

Una gran amenaza que convive con este hábitat es el fuego. Yair Montiel, brigadista de la reserva, lo resume así: "La mayoría de los incendios que tenemos en el Parque son intencionales y tienen que ver con los productores lugareños. Todos los años los campos de los alrededores comienzan a quemarse para renovar pastizales y realizar el manejo de ganado. Ese fuego termina ingresando a nuestro Parque y produciendo grandes incendios forestales", señala.

La mayor parte de la superficie del parque está ocupada por pastizales y palmares de caranday, con esteros en los bajos e isletas de monte en los puntos más altos

Su flora es muy variada y está constituida básicamente por ejemplares de palmera caranday, algarrobo, urunday, guayacán, mistol, ñandubay o espinillo, lapacho, ñangapirí, palmera pindó y timbó blanco.

En cuanto a su fauna, en sus espacios abiertos pueden verse ñandúes y grupos de chuñas de patas rojas. Entre los mamíferos más característicos se encuentran el aguará guazú, que es como un zorro de gran tamaño, hoy en peligro de extinción.

En las lagunas se concentran grandes cantidades de aves acuáticas como las tres especies de cigüeñas: Ia americana, el tuyuyú y el yabirú
En las lagunas se concentran grandes cantidades de aves acuáticas como las tres especies de cigüeñas: Ia americana, el tuyuyú y el yabirú

Otros mamíferos de estos bosques son el oso melero o kaaguaré, que se alimenta de los avisperos y termiteros que se encuentran en los árboles. También se encuentran numerosas aves como el surucuá común, el trepador castaño y la choca listada. Una atracción aparte la constituye la enorme variedad de carpinteros que es posible observar.

En los esteros, cañadas y lagunas se concentran grandes cantidades de aves acuáticas como las tres especies de cigüeñas: Ia americana, el tuyuyú y el yabirú (notable por su vistoso cuello rojo y negro que contrasta con el blanco de su plumaje). Es común ver a las garzas en las orillas de aguas poco profundas donde buscan peces, ranas y reptiles para alimentarse.

En la Laguna Blanca, el mayor cuerpo de agua del parque con una superficie de 800 hectáreas, habitan dos especies de yacaré: el overo y el negro, ambas en peligro de extinción.

Sergio Federovisky recorrió el parque nacional formoseño, que es el menos visitado pero uno de los más importantes por su reserva de agua
Sergio Federovisky recorrió el parque nacional formoseño, que es el menos visitado pero uno de los más importantes por su reserva de agua

Conocer el Parque Nacional Río Pilcomayo puede ser una gran experiencia. Se comenzó a saber más de él merced a esta reciente aparición de un ejemplar del esplendoroso predador tope de la cadena trófica americana que ilustra nuestro billete de mil pesos. Pero no tiene que quedar solo en eso. Hay que seguir divulgándolo. Es necesario que se tome conciencia sobre lo que significa proteger uno de los humedales más significativos de la Argentina y de todo el continente.

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