La Oficina Oval, símbolo del poder de los Estados Unidos, aguarda por una reelección de Donald Trump o por un triunfo de Joe Biden en las elecciones del próximo 3 de noviembre (Reuters)
La Oficina Oval, símbolo del poder de los Estados Unidos, aguarda por una reelección de Donald Trump o por un triunfo de Joe Biden en las elecciones del próximo 3 de noviembre (Reuters) (CARLOS BARRIA/)

A diferencia de lo que pasa en buena parte del mundo, en los Estados Unidos un candidato puede sacar 3 millones de votos más que otro e igual perder la elección, tal como le ocurrió a Hillary Clinton en 2016. Esto se debe a que las elecciones norteamericanas son por colegio electoral –para preservar la representatividad federal por sobre la concentración poblacional en las costas-. Cada estado aporta un número de votos electorales -determinados por cantidad de habitantes-, y para ganar hay que conseguir victorias estratégicas.

Como consecuencia, las contiendas a la presidencia terminan siendo una sucesión de batallas separadas que se concentran en los denominados estados pendulares. La gran mayoría de los estados votan consistentemente a la largo de los años para uno y otro partido. Por ejemplo, California vota demócrata y Texas republicano. Poco que hacer allí. Y en general la sumatoria de votos electorales para uno y otro partido es medianamente igual. Por eso la clave está en convencer a esos estados que votan diferente en cada elección –los famosos estados pendulares-. El partido que convenza a la mayor parte de votantes en estos distritos, se queda con la Casa Blanca por los próximos cuatro años.

Hay trece estados de estos indecisos en 2020: Colorado, Florida, Iowa, Arizona, Michigan, Minnesota, Nevada, New Hampshire, Carolina del Norte, Ohio, Pennsylvania, Virginia y Wisconsin.

La naturaleza del sistema hace que las encuestas nacionales sean menos confiables. Cuando se pregunta en todo el país puede que la mayor parte de la gente se incline por un candidato, pero si esas personas no están distribuidas en los estados pendulares, el número final es poco representativo. Quizás por esta razón es que nadie habla de una victoria segura de Joe Biden el próximo 3 de noviembre, pese a que todas las encuestas nacionales le dan ventaja.

Donald Trump durante la última jornada de la Convención Republicana -realizada en la Casa Blanca- que lo ungió como candidato para ser reelecto presidente de los Estados Unidos (Reuters)
Donald Trump durante la última jornada de la Convención Republicana -realizada en la Casa Blanca- que lo ungió como candidato para ser reelecto presidente de los Estados Unidos (Reuters) (CARLOS BARRIA/)

Es cierto que esa ventaja se ha ido achicado en las últimas semanas (tres semanas atrás el promedio de encuestas realizado por Real Clear Politics le daba una ventaja al demócrata de arriba de 14 puntos, hoy esa diferencia bajó a 7,1), pero aún sigue siendo una ventaja muy por sobre el margen de error.

El tema pasa por lo pareja que está la elección en los estados pendulares. Según Real Clear Politics –que es el medio especializado más citado en Estados Unidos porque se dedica casi de lleno a realizar estos análisis numéricos-, la ventaja de Biden en seis de los estados pendulares es de 3,7 puntos. El margen de error está justamente entre los 3 y los 4 puntos.

Joe Biden en el cierre de la Convención Demócrata que lo nominó como candidato a disputar la presidencia de los Estados Unidos (Reuters)
Joe Biden en el cierre de la Convención Demócrata que lo nominó como candidato a disputar la presidencia de los Estados Unidos (Reuters) (KEVIN LAMARQUE/)

El único de estos siete estados donde la ventaja de Biden por sobre Trump aún es considerable es Michigan. El demócrata saca allí un 7 por ciento que lo posiciona cómodo (número al que se llega por el promedio de la encuestas realizadas por CNBC-Change, la Universidad de Wisconsin y EPIC-MRA).

Le sigue Pennsylvania, donde la ventaja de Biden es de 5 puntos. En Florida, el estado pendular por excelencia porque es el que más votos electorales aporta, la ventaja de Biden es del 3,7 por ciento –dentro del margen de error-.

En Wisconsin los demócratas tienen 3,5 puntos más. En Arizona es sólo el 2,2 y en Carolina del Norte hay literalmente un empate, con una intención de voto de 46,5 por ciento para cada uno de los candidatos.

Generalmente las convenciones inclinan la aguja a favor del candidato en cuestión. No se ha visto un avance en las encuestas a favor de Biden después de su cumbre partidaria la semana pasada. La de Trump finalizó ayer y habrá que darle un par de días para ver si surtió efecto.

Suele decirse que dos meses en política son una eternidad, pero para muchos votantes faltan menos de sesenta días para ejercer su derecho al voto. Varios estados comienzan con votación anticipada y boletas por correo en las próximas semanas. En medio de la pandemia, se espera que este 2020 haya un número record de personas votando antes del día de la elección, o desde sus casas.

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