La visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Japón expuso los diferentes puntos de vista entre ambos países sobre la actividad militar de Corea del Norte, que tras el enfriamiento de las negociaciones con Washington reactivó sus pruebas armamentísticas.
Pese a que Trump y Abe se esforzaron en escenificar su buena sintonía personal y en ensalzar la salud de las relaciones bilaterales, ambos expresaron opiniones diferentes sobre los recientes acontecimientos protagonizados por Pionyang, durante una cumbre que se saldó sin avances destacados en otros temas.
"Lo más importante es que hubo pruebas nucleares ni de misiles de largo alcance en dos años", declaró Trump. De hecho, la última prueba con un misil de largo alcance de Corea del Norte se registró hace hoy exactamente año y medio.
El mandatario norteamericano afirmó que "no tiene ninguna prisa" en desbloquear el proceso de diálogo con el régimen que lidera Kim Jong-un y destacó que se han logrado "muchas cosas buenas" desde que se iniciaron los contactos.
Trump admitió, no obstante, que parte de su equipo en la Casa Blanca cree que los recientes ensayos balísticos norcoreanos "pudieron constituir una violación" de las resoluciones de la ONU, algo que él "ve de forma diferente", refirió la agencia de noticias EFE.

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