Joe Biden (Reuters)
Joe Biden (Reuters) (KEVIN LAMARQUE/)

En menos de cuatro años, el gobierno de Donald Trump ha hecho un gran daño a la comunidad latina. Sin embargo, aunque Trump no es del agrado de la mayoría del electorado latino, ganó el 28 por ciento del voto latino en 2016 y sigue siendo la opción preferida de casi el 20 por ciento, suficiente apoyo para hacer la diferencia en una elección reñida. Uno pensaría que los votantes latinos respaldarían a Joe Biden, pero este ha batallado para establecer una conexión con ellos.

Según algunos cálculos, casi un 60 por ciento de los votantes latinos que pueden acudir a las urnas en los estados disputados, quienes no suelen ver con buenos ojos a Trump, no participará en las elecciones de 2020. Obtener el apoyo de estos electores, en su mayoría jóvenes, será vital para recuperar la Casa Blanca.

Como asesor principal de la campaña presidencial del senador Bernie Sanders, dirigí el histórico programa de alcance latino de 15 millones de dólares que obtuvo victorias en Nevada y California, y nos ayudó a competir con fuerza en todos los lugares donde los latinos podían escuchar nuestro mensaje.

Para muchos, el senador Sanders, un hombre blanco de edad avanzada de Vermont, puede parecer un héroe poco probable para la comunidad latina. Pero, como hijo de un inmigrante, el Tío Bernie era cercano a estos votantes. Fue el primer candidato presidencial demócrata que estableció una presencia en la comunidad latina y captó la atención de sus miembros. No es una hazaña imposible de repetir; Biden puede copiar una página de nuestro libro de estrategias.

Biden ha comenzado a aumentar la inversión en la comunicación con la comunidad latina, pero tiene que ir más allá. Eso incluye expandir el universo de electores latinos con los que habla e interactuar con ellos a través de diferentes plataformas. En su campaña de 2020, Sanders trabajó para llegar a todos los latinos que podían votar en Nevada antes del caucus, incluidos los más de 100.000 que acababan de registrarse, así como aquellos que nunca habían votado.

Integramos a organizadores latinos a nuestro personal y nos conectamos con el electorado latino de manera anticipada y frecuente. Los visitamos en sus casas y lugares de trabajo. Nos pusimos en contacto con ellos por teléfono, anuncios de radio bilingües y publicidad por correo. Organizamos eventos comunitarios como torneos de fútbol donde registrábamos a los votantes y creamos entrenamientos para el caucus. Nuestra estrategia funcionó: el senador Sanders ganó el 73 por ciento del voto latino de Nevada. También tuvo una victoria avasalladora en California y Colorado.

Si Biden adopta un enfoque convencional y habla con la misma pequeña franja de latinos en Arizona con la que todos hablan, podría estar en problemas. Pero si aprovecha la cultura de activismo de Arizona que registró a 138.000 latinos desde la elección de Trump, ayudó a derrocar a Joe Arpaio y está trabajando para asegurarse de que Trump sea el próximo, podría remodelar el mapa electoral y ganar.

En este momento, la campaña de Biden está gastando 800.000 dólares a la semana en anuncios tradicionales para televisión en español. Pero en la era del coronavirus, la antigua forma de hacer campaña quedó en el olvido y se puede hacer más a través de una estrategia de múltiples capas. Esto incluye pasar de la radio terrestre a la digital, con publicidad en los periódicos en español que leen las abuelas y correspondencia bilingüe que explique su plan para reconstruir una economía en ruinas.

Luz Chaparro Hernández, una maestra de una escuela primaria bilingüe y miembro de un sindicato, participará en la convención demócrata esta semana, así como Aldo Martínez, un beneficiario de 26 años del programa DACA y paramédico de Fort Myers, Florida, que está enfrentando de primera mano los horrores del coronavirus. El siguiente paso de la campaña es invertir en contar historias como estas en todas las plataformas con las que interactúan los latinos, desde Pandora y YouTube hasta Telemundo y El Nuevo Herald.

He estado presente en grupos de debate con electores latinos que mencionan el problema de la era de 2016 que los demócratas aún no han resuelto: un mensaje anti-Trump es útil (después de todo, es un desastre para los latinos), pero los latinos no saben qué significaría un gobierno de Biden para sus familias. Necesitamos decirles cómo es que la agenda latina que acaba de anunciar Biden inyectaría capital a sus pequeñas empresas, elevaría el salario mínimo a 15 dólares la hora y eliminaría el salario mínimo con propinas, lo que beneficiaría de manera desproporcionada a los trabajadores latinos.

Biden tiene un arma secreta más para obtener el voto latino: la senadora Kamala Harris, una hija multicultural de inmigrantes que encarna el sueño americano. La senadora Harris (una servidora pública criada por una madre soltera, una defensora de los niños inmigrantes separados de sus padres y de las pequeñas empresas latinas devastadas por el cierre de la pandemia) puede disminuir la brecha entre Biden y la comunidad latina. Una encuesta reciente encontró que el 52 por ciento del electorado latino en los estados disputados clave dijo que la elección de Harris como su compañera de fórmula los haría más propensos a votar por Biden.

Si Biden usa la estrategia de múltiples capas de Sanders para ponerse en contacto con los latinos, tal vez también se convierta en un “tío” del que podamos estar orgullosos. Si logra llegar a ellos y movilizarlos, estos votantes podrían ser, en última instancia, los que manden a Trump a su casa.

*Chuck Rocha, fundador y presidente de Solidarity Strategies y exasesor principal del senador Bernie Sanders, es el autor del libro “Tío Bernie: The Inside Story of How Bernie Sanders Brought Latinos Into the Political Revolution”.

© The New York Times 2020

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