Los bielorrusos votaban este domingo en elecciones en las que el presidente saliente, Alexandre Lukashenko, en el poder desde 1994, enfrenta el desafío de Svetlana Tijanóvskaya, una joven que a pesar de su inexperiencia política logró movilizar multitudes durante la campaña.

"Nadie autorizará una pérdida del control", aseguró el presidente Lukashenko tras haber votado, y afirmó que no hay "ningún motivo" para que el país "se convierta en un caos".

En los últimos días, el gobierno de Lukashenko redobló esfuerzos para frenar el avance de Tijanóvskaya, deteniendo el sábado a la jefa de su campaña y denunciando desde finales de julio un complot de opositores y mercenarios rusos para destruir al país.

Pero su contrincante, una profesora de inglés de 37 años, aguantó a pesar de que tenía "miedo todos los días", confesó a la AFP el viernes.

"Quiero realmente una elección honesta", dijo Tijanóvskaya a los periodistas tras depositar su voto en Minsk, ante el temor anunciado en los últimos días de que habrá "fraudes descarados".

Muchos electores concurrían a votar con un brazalete de color blanco como símbolo de reconocimiento, como lo pidió la candidata opositora que exhortó a sus militantes.

"Necesitamos sangre fresca, ideas nuevas", aseguraba a la AFP el domingo una emprendedora de 26 años, que no quiso dar su nombre. "26 años son muchos", lamentaba sobre el largo gobierno de Lukashenko.

Las medidas de seguridad se reforzaron en Minsk, donde había controles de la policía, presencia de militares y se limitó la circulación.

A las 12H00 (09H00 GMT) las autoridades informaron de una participación del 50% en unos comicios en que se abrió la posibilidad a un voto anticipado, un mecanismo denunciado por la oposición que teme un posible fraude y que contempla manifestaciones.

Los colegios electorales cierran a las 20h00 (17H00 GMT) y los resultados se conocerán en la noche del domingo o en la mañana del lunes.

– Fraudes descarados –

El acceso a internet también sufrió importantes restricciones, lo que dificultó el uso de algunas redes sociales y la consulta de páginas web afines a la oposición y de la comisión electoral.

Artiom, un programador informático de 33 años, dijo a la AFP que había constatado posibles fraudes. "En mi colegio había una participación de cerca del 100% (…), no sé cómo es posible", advertía.

"¡Despertemos en un nuevo país!", lanzó Tijanóvskaya a sus partidarios en un video publicado en internet el sábado, en el que condenó las detenciones de los últimos días, entre ellas la de su jefa de campaña, Maria Moroz, el sábado.

En su entrevista del viernes a la AFP, celebró el "despertar" de los bielorrusos, tras 26 años del régimen de Alexandre Lukashenko, a menudo calificado como el último dictador de Europa.

Pero también aseguró que no se hacía ilusiones en cuanto al resultado pues se perpetraron "fraudes descarados" durante la votación anticipada del martes al sábado. Y aún más con el número de observadores independientes reducidos al mínimo.

Ante estas "preocupantes informaciones", Francia, Alemania y Polonia exhortaron a unos comicios "libres y justos".

– 33 mercenarios –

Antes del auge de Tijanóvskaya, Lukashenko, un exdirector de svjós (granjas soviéticas) de 65 años, eliminó a sus principales adversarios en primavera y principios de verano: dos de ellos fueron encarcelados, un tercero se exilió.

Otros tres candidatos están en liza, pero ninguno logró movilizar apoyos.

Svetlana Tijanóvskaya se presenta como una "mujer corriente, una madre y una esposa", que remplazó a su marido, Serguéi Tijanovski, un bloguero detenido en mayo cuando hacía campaña.

Calificada de "pobre chica" por Lukashenko, supo movilizar en un país que carecía de una oposición unida y estructurada.

La votación del domingo se desarrolla igualmente en un ambiente de desconfianza sin precedentes hacia Moscú, del que Alexandre Lukashenko es a la vez un aliado cercano e imprevisible.

Según Lukashenko, los "titiriteros" del Kremlin tienen la intención de convertir Bielorrusia en un país vasallo.

A finales de julio, las autoridades bielorrusas detuvieron a 33 rusos, presuntos mercenarios del opaco grupo militar privado Wagner, conocido por ser cercano al poder ruso, acusados de preparar una "masacre" en Minsk.

Moscú rechazó estas afirmaciones, que calificó de "espectáculo" electoral.

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