Los diputados de Turquía aprobaron hoy desplegar tropas en Libia durante un año para ayudar al gobierno de Trípoli a combatir a fuerzas de una administración paralela que busca capturar la capital y que está apoyada por países europeos, árabes y Rusia.
En una sesión de emergencia, el Parlamento avaló por 325 votos contra 184 una moción enviada por el presidente Recep Tayyip Erdogan pese a temores de que el despliegue pueda agravar aun más el conflicto en Libia y desestabilizar todo el norte de África.
El gobierno con sede en la occidental Trípoli del primer ministro Fayez al Sarraj, reconocido por la ONU como el único legítimo, enfrenta una ofensiva del gobierno rival del este del país y del jefe de sus fuerzas, el mariscal Jalifa Hafter.
El enfrentamiento amenaza con sumir a la ya caótica Libia en un conflicto a gran escala como el que en 2011 terminó con el derrocamiento y asesinato de Muammar Kaddafi tras el apoyo de la OTAN a una revuelta islamista contra el veterano líder del país árabe.
Erdogan dijo en diciembre que el envío de tropas fue solicitado por Sarraj y que él y el premier libio firmaron un acuerdo de cooperación militar que autoriza a Ankara a desplegar expertos militares y efectivos de combate en Libia.
Ese acuerdo, junto a otro entre Turquía y Libia sobre fronteras marítimas, provocó alarma y malestar en la región y más allá, en medio de una solapada carrera entre varios países por controlar depósitos submarinos de petróleo y gas en el sur del Mediterráneo.
Ankara dice que la operación es vital para salvaguardar los intereses de Turquía en Libia y en el Mediterráneo oriental.
Turquía, un país musulmán no árabe y miembro de la OTAN, se halla cada vez más aislado en esa zona desde que Grecia, Chipre, Israel y Egipto establecieron zonas económicas exclusivas para la exploración petrolera y gasífera.
Hoy, los gobernantes de Grecia, Israel y Chipre firmaron un acuerdo en Atenas para construir un ducto submarino que llevará gas de nuevos depósitos ubicados en el sureste del Mediterráneo a Europa continental.
Las tensiones aumentaron tras recientes intentos turcos de explorar aguas controladas por Chipre y Grecia, países de la Unión Europea (UE), incluyendo el envío de barcos escoltados por acorazados a aguas sobre las que Chipre tiene derechos exclusivos.
Erdogan ha dicho que el proyecto del gasoducto EastMed no puede realizarse sin el consentimiento de su país luego del acuerdo de fronteras marítimas firmado con Libia.
El gobierno turco no reveló detalles del despliegue militar en Libia. La moción le permite decidir sobre el alcance, la envergadura y el momento de inicio de la misión.
El vicepresidente turco, Fuat Oktay, dijo hoy a la agencia de noticias estatal Anadolu que Turquía enviará "el número necesario (de soldados) adonde sea que se necesite".
Pero también señaló que su país no desplegará tropas si el gobierno paralelo libio detiene su ofensiva sobre Trípoli.
"Si la otra parte adopta una postura diferente y dice 'Okay, nos retiramos, cedemos', ¿entonces por qué deberíamos ir?", expresó.
Turquía intervino militarmente en la devastadora guerra iniciada en la vecina Siria en 2011, donde controla territorios fronterizos y apoyó a milicias islamistas contra el gobierno del presidente sirio Bashar Al Assad.
El principal partido opositor de Turquía, el secular Partido Republicano del Pueblo (CHP), votó contra la moción, diciendo que arrastrará a Turquía a otro conflicto y la hará parte de más "derramamiento de sangre musulmana", informó la cadena BBC.
El partido pidió a Erdogan buscar en cambio una solución diplomática para Libia.
El resto de la oposición izquierdista y de centroderecha también rechazó la moción.
Sin embargo, la agrupación islamista moderada de Erdogan, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), logró sacar adelante la moción gracias a la mayoría absoluta que tiene en el Parlamento en virtud de una alianza con una fuerza nacionalista.
Los combates en torno a Trípoli, sobre el mar Mediterráneo, escalaron en las últimas semanas luego de que Hafter anunciara un embate "final" para tomar la capital.
El comandante rebelde cuenta con apoyo de Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Francia y Rusia, mientras que el gobierno de Sarraj recibe ayuda de Turquía, Qatar e Italia.
Poco después de que se conociera la decisión del Parlamento turco, el gobierno de Estados Unidos emitió un comunicado en el que afirma que su presidente, Donald Trump, le advirtió hace dos días a Erdogan, por teléfono, que “la injerencia extranjera está complicando la situación en Libia”, según la agencia Europa Press.
En tanto, la Liga Árabe y Egipto condenaron la medida, en sendos comunicados en los que opinan que “enciende el conflicto en curso” y representa “una amenaza para la seguridad árabe en general”, según la agencia EFE.

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