El "hombre fuerte" de Libia, mariscal Jalifa Hafter, pidió hoy en Moscú una prórroga hasta mañana para resolver sobre el alto el fuego propuesto por Turquía y Rusia en el conflicto que mantiene con el Gobierno Nacional libio, que es reconocido por la ONU.
El documento de alto el fuego fue suscrito por el jefe del GNA, Fayez al Serraj, como también lo hizo el presidente del Consejo Supremo de Estado libio, Jaled Al Mashri, según comunicó a la prensa al término de la reunión el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov.
Lavrov, citado por EFE, añadió que "Hafter y el presidente del Parlamento de Tobruk, Aguila Saleh, valoran positivamente el documento pero han pedido un poco más de tiempo, hasta mañana por la mañana, para decidir si lo firman".
"Espero que su decisión sea positiva", agregó Lavrov, quien destacó los "avances" logrados a la hora de formalizar el cese de las hostilidades tras las negociaciones, que se prolongaron durante más de seis horas y se celebraron en presencia también de los ministros de Exteriores y Defensa de Rusia y Turquía.
El ministro de Exteriores turco, Mevlüt Cavusoglu, aseguró por su parte que si Hafter "firma mañana por la mañana dicho documento", ambas partes se comprometerían a respetar el alto el fuego indefinido, paso previo para el establecimiento de un proceso de arreglo político.
El proyecto de documento final prevé que las partes se comprometerían a garantizar un "respeto incondicional" del cese de las hostilidades, que entró en vigor pactado el sábado, aunque ayer las partes se acusaron mutuamente de violear ese alto el fuego.
También acordarían la delimitación de una línea de contacto, lo que estaría acompañado de medidas para estabilizar la situación sobre el terreno como el cese de todas las acciones ofensivas y una suavización sincronizada de las tensiones militares.
El actual alto el fuego fue impulsado la pasada semana por los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y Turquía, Recep Tayyip Erdogan, los dos países que más abiertamente intervienen en un conflicto armado que se ha convertido en una guerra multinacional.
El Gobierno sostenido por la ONU conserva el apoyo político y económico de la Unión Europea, y el militar de Turquía, Catar e Italia.
Hafter, que maneja el Parlamento electo y el gobierno no reconocido en Tobruk, cuenta, por su parte, con el respaldo económico y militar de Arabia Saudí, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, y el apoyo de Rusia.

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