Adil Abdul-Mahdi. primer ministro de IrakAdil Abdul-Mahdi. primer ministro de Irak
Mientras el mundo entero espera saber qué represalia tomará Irán por el asesinato en Bagdad de su comandante más importante, el gobierno iraquí aseguró hoy que la salida del país de las fuerzas extranjeras "es la única solución" para frenar la escalada de tensión y dejó al desnudo los intentos, por el momento poco eficaces, de Estados Unidos de mantener unida a su coalición en ese país árabe.
"No nos vamos de Irak. Hubo una confusión, pero nuestra política no cambió. Seguimos comprometidos con nuestros aliados en la región y con el objetivo de frenar las malas acciones iraníes, garantizar una derrota duradera de ISIS (Estado Islámico) y apoyar a Irak para que se convierta en una nación fuerte e independiente", aseguró el secretario de Defensa estadounidense, Mark Esper, en una rueda de prensa.
Tras enunciar una serie de amenazas, Esper aseguró que están buscando "una solución diplomática" y que están dispuestos a "un diálogo sin condiciones previas", si Irán está dispuesto a poner fin a sus "acciones malignas en la región" y a "terminar este derrame de sangre".
Poco después, el presidente Donald Trump ratificó que no sacará sus tropas de Irak.
"En algún momento queremos salir, pero este no es el momento adecuado", sostuvo ante la prensa al recibir en la Casa Blanca al primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, según la agencia de noticias EFE.
En las últimas 24 horas, los gobiernos de Estados Unidos e Irak quedaron inmersos en un cruce de desmentidas y explicaciones confusas sobre una carta en la que la Casa Blanca parecía haber anunciado una "reubicación" de sus tropas en ese país árabe.
En medio de la confusión y antes que el gobierno estadounidense explicara que el envío de la carta había sido "un error", sus aliados comenzaron a anunciar sus propias retiradas.
Esta mañana, la OTAN anunció que "reposicionará" temporalmente a parte de su personal en Irak a diferentes zonas dentro y fuera del país, y horas después, sus tropas comenzaron a abandonar la llamada Zona Verde de Bagdad, la más segura de la capital, según el medio online The Middle East Eye.
Una fuente de la OTAN le informó al diario The Washington Post que, además, cancelaron todas las operaciones de entrenamiento a las tropas locales, una de las principales funciones de la coalición militar en el país.
En paralelo, Alemania, Canadá, Croacia y Eslovaquia informaron que trasladarán a sus militares a Kuwait y Jordania. Reino Unido, por su parte, decidió trasladar su personal en Bagdad a Taji, un poco más al Norte.
Las presiones de Estados Unidos de los últimos días habían sido más o menos discretas pero hoy se volvieron explícitas, cuando el secretario de Defensa norteamericano, Esper, agradeció públicamente al gobierno italiano por mantener sus tropas en Irak.
"Estoy agradecido por el apoyo de la coalición D-ISIS (Derrotar-Estado Islámico) en Irak. Hice muchas llamadas telefónicas a aliados y socios esta semana. La decisión de Italia de mantener las fuerzas en Bagdad es importante. Demuestra la determinación italiana de resolver y comprometerse a la estabilidad iraquí. Gracias ministro (de Defensa, Lorenzo) Guerini", escribió en Twitter Esper.
Pese a que el secretario de Defensa sostuvo en su rueda de prensa que "muchos iraquíes entienden que nuestra alianza es estratégica", las autoridades de ese país cada vez son más contundentes en sus críticas a Estados Unidos por haber atacado y asesinado a ocho militares iraníes y milicianos iraquíes en Bagdad, entre ellos Soleimani, el viernes pasado.
"Lo que hemos sugerido ante el Parlamento sobre la salida de las fuerzas (extranjeras) es la única solución (…) No tenemos otra salida", aseguró hoy el primer ministro iraquí, Adel Abdel Mahdi, en un discurso televisado al referirse a la resolución que aprobó el Poder Legislativo esta semana para pedir la retirada militar de Estados Unidos del país.
Los vínculos entre el gobierno iraquí -un aliado de Estados Unidos desde la invasión de 2003 y el derrocamiento y asesinato de Saddam Hussein- y la República Islámica de Irán hace años que vienen creciendo y profundizándose.
El asesinato de Soleimani, el comandante iraní que lideró el esfuerzo conjunto para derrotar al Estado Islámico e ideó el fortalecimiento de las milicias chiitas iraquíes tanto política como militarmente en los últimos años, afianzó aún más ese vínculo y expuso el difícil equilibrio que mantuvo hasta ahora el Estado iraquí al ser un férreo aliado de dos declarados rivales: Irán y Estados Unidos.

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