La Cámara de los Comunes británica aprobó este jueves con una amplia mayoría la legislación para ratificar la salida de la Unión Europea (UE) el 31 de enero, un proyecto de ley que ahora debe ser ratificado por la cámara alta del Parlamento.
Por 330 votos a favor -todos conservadores- y 231 en contra, la mayoría absoluta que tiene el primer ministro, Boris Johson, se impuso sin sorpresas en la Cámara Baja.
Los laboristas, por su parte, lograron unir sus filas contra el texto pese a las internas que agitan al partido desde la peor derrota en décadas sufrida en los comicios de diciembre.
Días después de la victoria arrasadora de Johnson en las elecciones, los parlamentarios ya habían dado su visto bueno preliminar a un proyecto de acuerdo que permitirá al Reino Unido dejar el bloque comunitario el 31 de enero.
La legislación pasará ahora a la Cámara de los Lores, donde el oficialismo no dispone de una mayoría asegurada y su tramitación podría verse demorada.
Si la Cámara Alta modifica el texto, este deberá pasar nuevamente a la Cámara Alta para ser ratificado por los Comunes.
Además, se espera que las próximas tres semanas los parlamentarios cuenten con tiempo suficiente para discutir el proyecto legislativo y votarlo para que este sea promulgado por la reina Isabel II antes del próximo 31 de enero.
Un vocero de Downing Street, la oficina de gobierno del primer ministro, instó a los legisladores a no obstaculizar el proceso.
"Este país envió un mensaje muy claro (en las elecciones) de que quiere que el Brexit quede resuelto", indicó ese portavoz, citado por la agencia de noticias EFE, quien pidió a la Cámara Alta aprobar el texto con tanta celeridad como sea posible.
El gobierno manifestó, además, que ya está listo para comenzar a partir del 31 de enero la siguiente fase de las negociaciones con la UE, en la que deberán establecer los términos de su futura relación, que no están detallados en el acuerdo de salida.
Durante 11 meses, el Reino Unido formará aún parte de las estructuras comunitarias y cumplirá las normativas del bloque europeo.
Pasado ese periodo de transición, deberá entrar en vigor un nuevo tratado bilateral entre Londres y Bruselas a fin de evitar un escenario similar al de un Brexit sin acuerdo.
Si bien la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, advirtió de que es "imposible" negociar un tratado comercial completo en ese periodo de tiempo, Johnson insistió en que no pretende solicitar prórroga alguna, pese a tener las partes la posibilidad de ampliar la negociación en uno o dos años.
En este contexto, el vocero de la oposición laborista para la salida de la UE, Paul Blomfield, instó al Ejecutivo a afrontar la negociación "con sensibilidad y precaución".
"Abandonar la Unión Europea no significa que el Brexit ya esté hecho. Hemos completado la primera etapa, la salida, pero la fase difícil está por venir", consideró.

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