La ONU denunció este sábado que 123 activistas fueron secuestrados en Irak y sometidas a abusos y torturas desde que estallaron las protestas antigubernamentales el 1º de octubre del año pasado y que 25 de ellas siguen desaparecidas.
El último informe de la Misión de Naciones Unidas en Irak (Unami), publicado hoy, detalla que los secuestrados habían participado o apoyado las movilizaciones populares, eran activistas o habían publicado críticas al gobierno en las redes sociales.
Todos ellos relataron haber sido raptados en un lugar público, cerca de los puntos de protesta o en su camino habitual hacia estos lugares, desde sus viviendas o sus puestos de trabajo, por hombres armados y enmascarados, según el informe, que fue reproducido por la agencia de noticias EFE.
A todos les fueron vendados los ojos y fueron transportados en vehículos a uno o varios lugares, en los que permanecieron retenidos entre uno y 14 días, en ocasiones con otras personas.
Según el informe, fueron "interrogados" sobre su rol en las protestas, así como sobre sus vínculos con partidos políticos o países extranjeros, y los hombres fueron torturados con métodos brutales como descargas eléctricas, mientras que las mujeres fueron golpeadas y tocadas en sus partes íntimas.

A United Nations report published today on the abduction of protesters in #Iraq since last October details their ordeals from the time of abduction through interrogation to acts of torture.
Download the report 👉 https://t.co/k2YTrCMVCh
Press Release👉 https://t.co/ErqDzuxaNp pic.twitter.com/X5LsZA4f7B

— UNAMI (@UNIraq) May 23, 2020

Los secuestrados no pudieron identificar a sus captores, pero apuntaron a "milicias", mientras que la Unami señala la posible "intervención de actores armados con un nivel sustancial de organización y acceso a recursos".
El informe indica que no hay indicios de que las fuerzas de seguridad iraquíes estén detrás de los raptos.
Sin embargo, los secuestros y la muerte de al menos 490 activistas no han sido castigados a día de hoy y esto contribuye al "clima de impunidad que rodea los abusos y violaciones contra los manifestantes" en Irak, según la Unami.
Por ello, la representante especial de la ONU en Irak, Jeanine Hennis-Plasschaert, dio la bienvenida a las promesas del nuevo Gobierno de Mustafa al Kazemi de investigar los incidentes y de compensar a las víctimas y a sus familias, y de ofrecer tratamiento médico a los heridos, que según el informe son cerca de 7.800.
Al Kazemi tomó posesión a principios de mayo, después de cinco meses de disputas para la formación de un nuevo Ejecutivo, tras la dimisión en noviembre del anterior Gobierno por la presión de la calle.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.