La conservadora Theresa May continúa buscando el apoyo de la oposición laborista para aprobar el acuerdo del Brexit, pese a la aparente falta de avances en seis semanas de negociaciones y entre crecientes presiones internas para que fije la fecha de su dimisión.
En la reunión semanal con su gabinete de Gobierno, en el que los ministros están profundamente divididos sobre la hoja de ruta que debe llevar a la ruptura con la Unión Europea (UE), May insistió este martes en que el diálogo con la formación que lidera Jeremy Corbyn es la mejor opción para materializar el divorcio, informó un portavoz de Downing Street.
El ala euroescéptica del Partido Conservador cree, sin embargo, que ese plan es un callejón sin salida y advirtió que no aceptará la unión aduanera permanente con la UE que proponen los laboristas, dado que ese marco limitaría la capacidad del Reino Unido para fijar sus políticas comerciales.
La posición de May está además debilitada por la perspectiva que sufrirá una dura derrota en las elecciones europeas del próximo día 23, lo que puede endurecer los pasos para obligarla a fijar un calendario para su renuncia. El punto muerto en el que se encuentra el proceso del Brexit mantiene bloqueada la Cámara de los Comunes, que no celebró votación alguna desde principios de abril.

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