Las sedes del Partido Futuro, del primer ministro Saad Hariri, y del Movimiento Patriótico Libre, del preidente Michel Aoun y mayoritario en el parlamento, fueron atacadas respectivamente en Jaribet al Yindi y Yedidat al Yuma, ambas ciudades del norte del país, informó la agencia noticiosa oficial libanesa NNA, según Europa Press.
Estos hechos ocurrieron después de los graves disturbios entre manifestantes y policías sucedidos anoche en Beirut, que dejaron más de 130 heridos, según la Cruz Roja y Protección Civil de Líbano.
La ministra del Interior, Raya Hafar al Hasán, dijo hoy que ordenó una investigación de los disturbios de anoche y aseguró que había heridos tanto entre los manifestantes como entre los efectivos de las fuerzas de seguridad.
La funcionaria responsabilizó a “infiltrados” por los disturbios y pidió a los manifestantes que no toleren a quienes quieren cometer hechos violentos en medio de las protestas.
La tensión comenzó a escalar en la tarde de ayer, cuando un grupo de jóvenes enmascarados, que medios locales identificaron como militantes de los partidos chiitas Hezbollah y Amal, atacaron con piedras y petardos a fuerzas de seguridad desplegadas en el centro de Beirut, cerca de la plaza donde se concentran desde octubre manifestantes opositores que exigen un cambio político en el país.
El viernes, el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, había pedido a sus seguidores en un discurso televisado que "sean pacientes y controlen sus nervios". Sin embargo, también aseguró que "el nivel de provocación" lleva a que las cosas "se descontrolen".
Hezbollah es parte de la coalición de gobierno que llevó a Hariri al poder y, aunque éste último renunció, sigue en el cargo porque los partidos en el parlamento no logran acordar una nueva coalición ni la designación de un nuevo primer ministro que lo reemplace.
Los cientos de miles de manifestantes que hace dos meses salen sistemáticamente a las calles para pedir un cambio real en el país, no solo de las políticas económicas sino del reparto sectario del poder, han criticado a todos los liderazgos del régimen político actual, inclusive el de Hezbollah.
Según la agencia de noticias Al Jazeera, los manifestantes enmascarados atacaron a las fuerzas de seguridad en la capital libanesa para intentar llegar al campamento central de las protestas opositoras.
No lo consiguieron, pero ante el temor a un ataque, cientos de manifestantes se concentraron frente al parlamento -liderado por un dirigente de Amal- e iniciaron una protesta en plena noche.
La policía comenzó tirando gases lacrimógenos y movilizó camiones hidrantes. Cuando no pudo hacer retroceder a los manifestantes, disparó masivamente balas de goma.
Las corridas, las barricadas incendiadas para contrarrestar los gases lacrimógenos y la represión duraron horas y, por momentos, el centro de la capital se convirtió en una batalla campal, con escenas de caos.
La escalada de violencia y la cada vez más preocupante fragilidad política de Líbano atrajo hoy la atención de la Liga Árabe, que llamó a la calma inmediata, según un comunicado citado por la agencia de noticias rusa Ria Novosti y reproducido por la alemana DPA.
"Hacemos un llamado a todas las partes en Líbano, incluidos el Ejército y las fuerzas de seguridad, a ejercer la contención y renunciar a cualquier acto de agresión con el objetivo de salvaguardar la paz y la estabilidad; es preciso tomar medidas que allanen el camino para una salida de la crisis económica que aqueja al país", exigió la organización.

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