El presidente del gobierno de España y líder socialista, Pedro Sánchez, regresó hoy a Cataluña para un acto de campaña cerca de Barcelona, que tuvo que ser blindado por las fuerzas de seguridad ante la presencia de manifestantes independentistas que se congregaron para repudiarlo en plena escalada del conflicto de secesión.
La visita de Sánchez estuvo marcada también por la polémica en torno a una rectificación de su programa, después de que se filtrara que había excluido su propuesta de reforma federal de la Constitución, algo que hizo saltar alarmas en Cataluña, porque abandonaría su única iniciativa política para reconducir la actual crisis.
"El problema del presidente (catalán Quim) Torra y del independentismo es no reconocer a la otra parte de Cataluña que está aquí presente, y es la no independentista", dijo Sánchez en el mitin socialista, que se celebró en el recinto ferial Cúbic de Viladecans, ciudad situada a unos 20 kilómetros al sur de Barcelona.
Unas 1.500 personas, según los organizadores, participaron del acto, mientras afuera se escuchaban gritos de "¡Pedro Sánchez, no eres bienvenido!" de cientos de activistas independentistas.
"¡Ustedes, socialistas, son los terroristas!", coreaban los manifestantes, a quienes la policía contuvo en los perímetros del recinto.
El llamado a boicotear el acto provino de la plataforma Picnic Republicano y los Comités de Defensa de la República (CDR), a los que el gobierno español atribuye los disturbios violentos que tuvieron lugar después del 14 de octubre, tras conocerse el fallo contra los líderes del fallido proceso de secesión catalán.
Sin embargo, un fuerte operativo policial mantuvo alejados a los independentistas, que entre otras pancartas, llevaban carteles con la cara del líder socialista y la inscripción "Sit and Talk" (siéntate y habla), el mismo lema con el que Sánchez fue recibido el lunes pasado en Barcelona, cuando viajó a visitar a los policías heridos en los disturbios.
Entonces, Sánchez no quiso reunirse con Torra, al que exigió que condenara la violencia de los jóvenes manifestantes que se enfrentaron con la policía, en unos choques que entre el 15 y 18 de octubre dejaron más de 600 heridos, la mitad agentes.

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