Donald Trump en su discurso ante las Naciones Unidas el 25 de septiembre de 2018 (AFP)
Donald Trump en su discurso ante las Naciones Unidas el 25 de septiembre de 2018 (AFP)

Para algunos críticos de Donald Trump, su reacción frente al asesinato de Jamal Khashoggi por parte del gobierno saudí expone todas las deficiencias de su política exterior. La respuesta del gobierno estadounidense a las revelaciones turcas sobre el destino del periodista de The Washington Post, junto con la enorme fe depositada en el príncipe Muhammad bin Salman, es el resultado lógico que se produce cuando una alianza de semejante importancia se coordina a través del celular de Jared Kushner, el yerno del presidente. El esfuerzo de Trump para negar un hecho grotescamente obvio fue cruel y cínico, señaló en su último número The Economist, pero al mismo tiempo la revista británica destacó que este caso particular no debería tapar otros logros del mandatario estadounidense con su estilo impredecible de política exterior.

La Administración Trump ha renegociado los términos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) -ahora rebautizado Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés)- y ha pactado un acuerdo comercial con Corea del Sur. También aplicó aranceles sobre USD 250.000 millones de productos importados de China, una medida con apoyo bipartidario que considera parte de una campaña más amplia contra los abusos comerciales y las provocaciones militares del gigante asiático. Tras los airados reclamos públicos de Trump, los miembros europeos de la OTAN han aumentado los gastos de defensa luego de años de no hacerlo.

El impacto de los nuevos acuerdo comerciales de Estados Unidos y la efectividad de su presión comercial a China está abierto al debate, pero "los primeros son al menos mejores de lo esperado, mientras la segunda podría ser histórica", afirma la revista. "Ninguna de las dos hubiera ocurrido en la ausencia de la personalidad disruptiva de la estrella televisiva y magnate inmobiliario".

Lo mismo puede decirse de las negociaciones del gobierno con los talibanes. Barack Obama también eligió este método, pero lo dejó pasar ante la oposición del gobierno afgano. Por el contrario, Trump quiere negociar una salida de Afganistán sin importar lo que piense el gobierno local. Zalmay Khalilzad, el enviado especial a Afganistán, celebró una segunda reunión con los representantes de los talibanes en Doha este mes.

Según The Economist, la guerra comercial entre Estados Unidos y China podría traer consecuencias positivas inesperadas
Según The Economist, la guerra comercial entre Estados Unidos y China podría traer consecuencias positivas inesperadas

También se han producido avances de un tipo más convencional. Bajo la dirección de James Mattis, el secretario de Defensa, Estados Unidos aceleró la erradicación del Estado Islámico en Siria y envió más tropas a Afganistán. Luego de un año en suspenso, Mattis y Mike Pompeo, secretario de Estado, volvieron a hacer hincapié en la importante relación de Estados Unidos con la India. La retirada de Trump del acuerdo nuclear con Irán fue polémica, pero las consecuencias parecen estar dando sus frutos. Las exportaciones iraníes de crudo han caído ante las expectativas de sanciones previstas para el próximo mes. Es probable que a los importadores de petróleo iraní, como India y Corea del Sur, se les ofrezcan exenciones mientras organizan suministros alternativos.

El equipo de política exterior de Trump parece estar trabajando más eficazmente que algunos de sus predecesores. Mientras Trump y sus colaboradores concentran sus esfuerzos en la guerra comercian con China, John Bolton se encarga de las relaciones con Rusia y Pompeo de cualquier otro lugar, especialmente Irán.

Lo mejor de las renegociaciones comerciales de Trump es que parecen evitar algunas de las medidas proteccionistas que había amenazado con imponer, al igual que su trato con Corea del Norte, cuyo dictador Trump ridiculizó y amenazó con dureza pero ahora dice que ama. El logro más concreto de su táctica de Corea del Norte, en definitiva, es haber evitado su propia amenaza de guerra. No hay indicios de que Kim Jong-un vaya a renunciar a sus armas nucleares, pero las normalización de sus relaciones de vecindad con Corea del Sur son esperanzadoras.

Esto puede ser igualmente cierto en el esfuerzo de Trump de forzar a China a establecer mejores condiciones comerciales con su país. El Presidente Xi Jinping puede estar dispuesto a hacer concesiones, ya que ha sido golpeado más duramente que Estados Unidos a causa de la guerra comercial entre ambas potencias. "La diplomacia de Trump, que rompe todas las normas y apariencias de corrección política, parecería servir en estos casos como un catalizador del progreso".

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