Trump dijo que Barrett es "una de las mentes legales más brillantes y dotadas".Trump dijo que Barrett es "una de las mentes legales más brillantes y dotadas".
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nominó a la jueza conservador Amy Coney Barrett para la Corte Suprema de Justicia y pronosticó que el Senado, con mayoría republicana, procederá a confirmarla "muy rápido".
Con la nominación de Barrett para ocupar la vacante que se produjo en el máximo tribunal por la muerte de la progresista Ruth Bader Ginsburg, Trump apuesta a dejar armada una corte ultraconservadora para los próximos años.
Si bien los magistrados conservadores detentaban una mayoría de 5 a 4 respectos de los liberales y progresistas, con el fallecimiento de Ginsburg, considerada un ícono del feminismo, esa relación será la de una cómoda mayoría de 6 a 3.
Esa mayoría deja abierta la posibilidad de rever temas de gran debate en la ciudadanía estadounidense, como la ley de aborto, que rige desde 1973, y divide a la ciudadanía estadounidense.
Trump dijo que Barrett, a su lado en el jardín de la Casa Blanca, es "una de las mentes legales más brillantes y dotadas".

Judge Barrett was confirmed to the circuit court by a bipartisan vote.
Her qualifications are unsurpassed.
"This should be a straightforward and prompt confirmation." pic.twitter.com/x5ujObYg0o

— The White House (@WhiteHouse) September 26, 2020

"Esta noche, tengo el honor de nombrar a una de las mentes legales más brillantes y dotadas del país a la Corte Suprema", lanzó el mandatario, subrayó su "fidelidad sin falla" a la Constitución y agregó, dirigiéndose a la jurista de 48 años: "Usted será fantástica".
Trump, además, predijo una "confirmación directa y rápida" de Barrett en el Senado, de mayoría republicana, reportó la agencia de noticias AFP.
"Amo los Estados Unidos y amo la Constitución de Estados Unidos", declaró Amy Coney Barrett en una breve intervención en la que rindió homenaje a Ruth Bader Ginsburg, la jueza progresista fallecida la semana pasada y que ella se encamina a remplazar.
Pero además de lo que significa la designación de Barrett a nivel jurídico, el rápido nombramiento de la sucesora de Ginsburg es una decisión controvertida cuando falta poco más de un mes para las elecciones presidenciales, y seguramente será un tema presente cuando Trump y su rival demócrata, Joe Biden, se midan el martes en el primero de tres debates.
La jueza Amy Coney Barrett y el presidente Donald TrumpLa jueza Amy Coney Barrett y el presidente Donald Trump
Trump, que en las encuestas de intención de voto es superado por Biden, apunta con esta decisión a consolidar su voto duro.
En la primer reacción ante la nominación, que desde hace dos días era un secreto a voces, el candidato demócrata a la Presidencia, Joe Biden, llamó al Senado estadounidense a no confirmar a la jueza Barrett antes de las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre.
"El Senado no debería pronunciarse sobre esta vacante" creada tras la muertes de Ginsburg "hasta que los estadounidenses no hayan elegido a su próximo presidente y su próximo Congreso", dijo en un comunicado, pocos minutos después de que Trump confirmara a Barrett como su elección para ese puesto.
La candidata a vice demócrata, Kamala Harris, evaluó que esta designación para reeplazar a Ginsburg es esclarecedora. "Ellos tienen la intención de destruir la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio y revocar a Roe", dijo en alusión a la ley Roe v. Wade, de 1973, que legaliza el aborto.
"Esta selección movería a la corte más a la derecha durante una generación y dañaría a millones de estadounidenses. Me opongo firmemente a la nominación de la jueza Barrett", agregó.
"Durante cuatro años, el presidente Trump ha tratado de aplastar la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio. Con su candidato a la Corte Suprema, amenaza con la destrucción de todos los beneficios y protección de la ACA, incluidas las protecciones que salvan vidas para 135 millones de estadounidenses con afecciones preexistentes" dijo la líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi
Cuando ya la nominación de Barret era un secreto a voces, Alexis McGill, presidenta de la organización de planificación familiar Planned Parenthood, sostuvo en un comunicado: "Sabemos que cualquier elección de este presidente será un agravio al legado de la magistrada Ginsburg y su lucha para garantizar que las mujeres sean tratadas de manera justa".
En el mismo sentido, la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), la principal organización de derechos humanos en Estados Unidos, también exhortó al Senado a posponer la confirmación hasta después del 3 de noviembre.
Pero no todo fueron rechazos. Nikki Haley, republicana, exgobernadora de Carolina del Sur y exembajadora ante las Naciones Unidas, festejó alborozada la nominación de Barrett.
"Fue un día de orgullo para Estados Unidos ver a Amy Coney Barrett en la Casa Blanca con su familia. ¡Felicitaciones, jueza Barrett, por su nominación!" publicó en su cuenta de Twitter, junto con un emoji y una bandera que se traducen como "amo a Estados Unidos".

Amy Coney Barret, una jurista católica, conservadora y afín a las ideas de Trump

La jurista Amy Coney Barrett, propuesta por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para la Corte Suprema de Justicia, tiene una carrera judicial en la que acumula fallos a favor de la política dura de inmigración del actual Gobierno, respaldó a los derechos de armas a personas con condenas y con su acceso al máximo tribunal se podría rever hasta el derecho al aborto, vigente desde 1973.
Barrett es una suerte de contrafigura de la fallecida jueza progresista Ruth Bader Ginsburg, quien al morir dejó la vacancia que habilitó su nominación, que deberá aprobar la mayoría republicana del Senado. Pero además es la heredera de otro magistrado de la Corte fallecido, el ultraconservador Antonin Scalia, de quien fue secretaria.
Al igual que Scalia, es una católica apostólica romana comprometida, casada con Jesse Barrett, un exfiscal federal, que al igual que ella se graduó en Facultad de Derecho de Notre Dame. Tienen siete hijos, incluidos dos adoptados de Haití y uno con necesidades especiales.
Con su acceso a la Corte Suprema, una vez que sea confirmada, no solo será la sexta jueza conservadora en el tribunal de nueve miembros, sino que será la única del superior tribunal actual que no recibió su título de abogado de una escuela de la Ivy League. Los ocho jueces actuales asistieron todos a Harvard o Yale.
"Los críticos de la candidata a la Corte Suprema de Trump argumentan que los católicos piadosos son un problema para el liberalismo. Tienen razón", sintetizó la columnista de The New York Time Elizabeth Bruenig.
Barret es presentada por la prensa estadounidense como una firme devota del constitucionalismo originalista, que propone considerar la intención que tuvieron los redactores de la Constitución de 1787 para evaluar si los derechos de alguien fueron violados.
Esta postura que deleita a los sectores de derecha tanto como preocupa a liberales y progresistas de diverso cuño, que ven en la nueva mayoría de dos tercios de la Corte Suprema un riesgo para algunas leyes, especialmente la de Rode v. Wade de legalización del aborto, que divide aguas entre los estadounidenses desde 1973, una polémica alentada por ambas partes.
Barrett tuvo dos veces opiniones disidentes que piden que las decisiones relacionadas con el aborto sean rechazadas y revisadas por la corte de apelaciones en pleno.
El año pasado, después de que un panel de tres jueces bloqueara una ley de Indiana que dificultaría que una menor se hiciera un aborto sin que se notificara a sus padres, Barrett votó para que el tribunal en pleno revisara el caso.
Ella escribió una decisión unánime del panel de tres jueces en 2019, lo que facilita que los hombres que presuntamente cometieron agresiones sexuales puedan impugnar los procedimientos en su contra.
Además, estuvo en desacuerdo en junio cuando sus dos colegas en un panel suspendieron, solo en Chicago, la política de la administración Trump que podría poner en peligro el estatus de residente permanente para los inmigrantes que usan cupones de alimentos, Medicaid y cupones de vivienda.
Barrett fue jueza federal desde 2017, cuando Trump la nominó a la Corte de Apelaciones del Séptimo Circuito de Estados Unidos, con sede en Chicago. Pero como profesora de derecho de la Universidad de Notre Dame desde hace mucho tiempo, ya se había establecido como una conservadora confiable y seguidora de Scalia.
Se ganó una reputación como empleada de Scalia a finales de la década de 1990 como brillante y experta en distinguir argumentos mal razonados.
En Notre Dame, donde Barrett comenzó a enseñar a los 30, a menudo invocaba a Dios en artículos y discursos. En un discurso de 2006, animó a los estudiantes de derecho que se graduaban a ver sus carreras como un medio para "construir el reino de Dios", según rescató el columnista Michael Tarm.
En 2019, un fallo en disidencia de Barrett marcó una postura sobre el uso de armas que la perfila.
En un caso de derechos de armas argumentó que a una persona condenada por un delito no violento no se le debería prohibir automáticamente poseer un arma.

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