Con más de 900 muertos y de 23.800 infectados, Portugal comenzó a testear a cientos de refugiados que esperan la definición de su status de asilados, luego de que las autoridades detectaran un brote con 138 contagios en un centro de recepción la semana pasada.
El último balance de la Dirección General de Salud demuestra que las muertes y los contagios diarios siguen creciendo, aunque la cifra de pacientes recuperados diarios ya supera la de los fallecidos. Además, también se redujo el número de internaciones e ingresos diarios a terapia intensiva, según reprodujo la agencia de noticias EFE.
La zona más afectada del país sigue siendo el norte, con 14.386 contagios, seguida de Lisboa, la capital, donde ya hay 5.531 casos positivos. Es en esta ciudad que las autoridades comenzaron este domingo a testear a uno de los grupos sociales más vulnerables de la sociedad, los refugiados que esperan una respuesta de las autoridades para quedarse legalmente en el país.
En total, las autoridades tienen planeado testear a unas 500 personas en varias pensiones y centros de recepción, donde se alojan los recién llegados y esperan la definición del gobierno.
Tras el brote de la semana pasada, las autoridades portuguesas decidieron poner el foco en los demandantes de asilo ya que viven en edificios donde todos los ambientes son compartidos, incluidas las habitaciones, y por eso se dificulta el distanciamiento social.
Todo el país se encuentra en estado de emergencia desde el 19 de marzo, una medida que, según versiones periodísticas, el gobierno no renovaría por tercera vez el sábado 2 de mayo, cuando finalice. Se espera que el gobierno anuncie esta semana cómo será su plan gradual de reapertura.

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