Luego del establecimiento de nuevas normativas para regular los negocios dolarizados en la Bolsa, dispuestas por la Comisión Nacional de Valores (CNV) el pasado 28 de abril, los demás segmentos donde se negocia la divisa volvieron a cierta normalidad en cuanto a movimiento de precios, tras un abril convulso.

Ejemplo de ello es la “lateralización” del dólar libre, que en lo que va de mayo resta un peso, a $468 para la venta, luego de haber registrado un récord nominal de casi 500 pesos a finales de abril.

En este sentido, hay un tipo de cambio que es observado por los analistas financieros como una referencia del sendero de devaluación que pone en práctica el Banco Central, que es el de los contratos de dólar futuro, donde precios y tasas implícitas bajaron por tercera rueda seguida.

Estos contratos, que son una especie de seguro de cambio, se pactan en pesos y debido al estricto control de capitales, no tienen la influencia en la plaza como en los períodos de mercado abierto, cuando la tenencia podía ser inmediatamente pasada a dólares. No obstante, siguen siendo una referencia pese a un Banco Central que “marca la cancha” y restringe el acceso a las divisas, en un inusual proceder donde se controlan precios y cantidades a la vez.

Ceden las expectativas de devaluación

Desde el miércoles a este viernes, los contratos de dólar futuro operaron con bajas en todos los plazos, luego de que el Banco Central renovara operaciones de venta que vencían en abril, para dar al mercado la señal de la intención del Gobierno de no devaluar.

Las posturas que más caen este viernes en el ROFEX son los contratos a septiembre y octubre de 2023, en un rango del 1%, a 385 y 429 pesos, respectivamente. El contrato más activo, para el cierre de mayo, cede 0,1% a $240,70, lo que implica una suba mensual del dólar oficial de 8,1%, que podría tomarse como la expectativa de devaluación para el período.

No obstante, las posturas para fin de año (cierre de diciembre de 2023) marcaban un precio de 523 pesos. Dado que el tipo de cambio oficia cerró el 2022 en $177,16, este precio refleja un salto cambiario de 195% para todo el año en curso o, visto de otro modo, persiste una fuerte expectativa de devaluación tras el cambio de Gobierno a partir del 10 de diciembre.

Los analistas de Portfolio Personal Inversiones explicaron que “en las últimas ruedas viene observándose una fuerte comprensión generalizada a lo largo de la curva de futuros, a contramano de lo que venía sucediendo desde la publicación del dato de inflación de marzo (14 de abril) y, especialmente, desde la disparada de los dólares financieros (a partir del 19 de abril). Las tasas implícitas recortaron entre 110 y 690 puntos básicos de TNA el miércoles 3 de mayo, mientras que ayer lo hicieron con mayor ímpetu al hundirse entre 310 y 860 puntos básicos”. Agregaron que “de esta manera, se desplomaron entre 510 y 1.550 puntos básicos en apenas dos días hasta el rango de 91,6/208% de TNA desde 99,9/213,1%, cuando habían alcanzado niveles récord en el tramo medio y largo. En otras palabras, las tasas de agosto a marzo 2024 -poco volumen operado- siguen ubicándose muy por encima de los niveles del 19 de abril -escalada de los dólares financieros-, ya que se encontraban en el rango 145/168% de TNA”.

“El tramo corto cuenta otra historia debido a que el BCRA comenzó a intervenir en la curva de futuros. Asimismo, destacamos que el mayor ajuste se dio en la implícita de agosto al caer 1.550 puntos básicos en dos días desde 181,8% de TNA a 166,3%. No nos sorprende esta marcada corrección ya que la tasa forward julio/agosto (implícita que debería tener el contrato de agosto cuando venza el de julio) se había desacoplado considerablemente de sus pares a partir del 14 de abril. Más allá de este recorte, la forward continúa sugiriendo que el mercado descuenta algún tipo de evento cambiario post PASO (13 de agosto), evidenciando un desmarque relevante de sus pares. Específicamente, la forward julio/agosto equivale a una tasa mensual de 17,6%, mientras que el resto de las tasas ronda entre 6% y 12%”, precisaron desde Portfolio Personal.

“Respecto de dónde se requiere munición, en los mercados de futuros el Banco Central tiene espacio. Recordemos que el último dato oficial que tenemos es de fines de marzo, donde el BCRA tenía una posición vendedora muy pequeña de USD 300 millones y tiene espacio, tanto en el marco de los límites propios que tiene en los mercados locales como los límites en el marco del acuerdo con el Fondo, tiene alrededor de USD 9.000 millones en total entre ROFEX y MAE, con lo cual, desde ese punto de vista tiene espacio”, evaluó Martín Vauthier, economista de Anker Latinoamérica. “La pregunta es si tiene ‘espalda’ para intervenir con dólares en los dólares financieros, no ya solo con la venta de bonos sino directamente con la venta de dólares, o sea venta de bonos contra pesos y compra del bono contra dólares, com lo cual en última instancia termina siendo una inversión con dólares”, añadió.

“Ahora, en un escenario donde las reservas netas son muy escasas, dependiendo de la estimación que uno haga y si le saca los desembolsos o los DEG que hoy están en las reservas, pero están comprometidos a cancelar vencimientos con el Fondo, estamos en reservas netas en la zona de cero e incluso negativas. Desde ese punto de vista la espalda parece ser muy limitada y la gran pregunta es cómo puede hacer el Banco Central para recomponer o generar algo de munición para tener mayor margen para controlar las variables financieras hacia adelante”, comentó Vauthier.

Un “combo” contra la presión cambiaria

El Banco Central tiene claro el doble objetivo de controlar la inflación y contener las presiones devaluatorias, cuando las expectativas sobre la economía están deterioradas y, a la vez, condicionadas por “factor político” del calendario electoral.

“Uno de los instrumentos para intentar controlar la inflación, la tasa de interés, tiene la paradoja de que una suba termina generando mayor emisión monetaria, con lo cual en el intento de contener las presiones en el mercado cambiario y la inflación, se termina generando una mayor emisión monetaria y un mayor deterioro en el balance del Banco Central”, señaló Martín Vauthier.

“De hecho con las últimas subas de la tasa de política monetaria, de Pases y Leliq, prácticamente, cuando comparamos con la Base Monetaria del cierre de abril, estamos hablando de una emisión por pasivos remunerados que ya se ubican en el 18% de la Base Monetaria todos los meses. Es un número significativo, una emisión monetaria que, al igual que la acleración en el crawling peg oficial, le va generando mayor combustible a esta carrera nominal entre inflación, tasa de interés y crawling del tipo de cambio oficial”, expresó el economista de Anker Latinoamérica.

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