Ursula von der LeyenUrsula von der Leyen
Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) acordaron este jueves crear un fondo de reconstrucción para relanzar sus golpeadas economías tras la crisis del coronavirus, pero mantuvieron sus discrepancias a la hora de definir cómo se articularán las ayudas, ya sea por subvenciones o créditos.
"Hemos acordado establecer un fondo de recuperación que es necesario y urgente. Este fondo tendrá una suficiente magnitud y se dirigirá a los sectores y áreas geográficas más afectadas y estará dedicado a esta crisis sin precedentes", anunció el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, tras cuatro horas de cumbre telemática.
Los líderes europeos encargaron a la Comisión Europea, presidida por Ursula von der Leyen, elaborar una propuesta concreta para mediados de mayo sobre el plan de recuperación comunitario ligado al presupuesto para el periodo 2021-2027, reportó la agencia de noticias EFE.
Sin embargo, los Veintisiete no lograron pactar hoy ni el monto de este fondo -que se estima en torno al billón y medio de euros-, ni la forma de financiación, ni si las ayudas serán subvenciones a fondo perdido o préstamos, el punto que más divide al bloque.
La crisis económica causada por el brote podría hacer caer el Producto Interior Bruto (PIB) de la eurozona hasta un 15%, según advirtió la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, quien alertó a los mandatarios sobre el riesgo de hacer "demasiado poco demasiado tarde".
Según explicó Von der Leyen, la intención de Bruselas es aumentar la potencia de fuego del presupuesto comunitario para conseguir financiación en el mercado y trasladarla después a los Estados miembros.
Para ello, el Ejecutivo comunitario prevé aumentar el margen que existe entre el gasto real y el techo de los recursos propios del presupuesto comunitario elevando este techo, que ahora se sitúa en el 1,2% de la renta nacional bruta (RNB), hasta "en torno al 2% durante dos o tres años", lo que aumentaría su capacidad para endeudarse.
Es decir, Bruselas emitirá deuda en el mercado con el respaldo del presupuesto comunitario, tal como se hizo en la última crisis financiera de 2008.
"Gracias a la garantía legal de los Estados miembros, la Comisión podrá obtener fondos que se canalizarán hacia los Estados miembros a través del presupuesto europeo", dijo Von der Leyen, quien indicó que el montante del plan de recuperación sería de "billones" de euros.
El principal obstáculo para avanzar con el proyecto continúa siendo la forma en qué se desembolsarán las ayudas, ante lo que la presidenta de la Comisión admitió que existen "variedad de opiniones" entre los países miembros.
"Será un equilibrio adecuado entre subvenciones y préstamos", vaticinó.

España, Francia e Italia encabezan el reclamo de que se emita deuda común -se bautice "coronabonos" o no- para financiar la recuperación y evitar el sobreendeudamiento de los estados, pero Holanda, Austria y Alemania se oponen.
"En el momento que vivimos, esas transferencias deben ser mediante subsidios, verdaderas transferencias presupuestarias", opinó tras la cumbre el presidente francés, Emmanuel Macron, quien insistió en que si se abandona a una parte de Europa "cae toda Europa".
En tanto, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, saludó que el fondo vaya a financiarse con "deuda común europea" y defendió también que se canalice en subvenciones.
Sin embargo, el canciller austríaco, Sebastian Kurz, manifestó que debe quedar claro que "los fondos del plan de reconstrucción serán devueltos por los respectivos Estados miembros en una fecha posterior y que Austria no se hará cargo de las deudas de otros Estados miembros de la UE".
Más conciliadora se mostró la canciller alemana, Angela Merkel, quien valoró que la cumbre demostrara que los líderes europeos están dispuestos a trabajar juntos, pese a no haberse definido los detalles del acuerdo.
Merkel señaló que su país debe estar preparado "para aumentar nuestra aportación al presupuesto europeo" porque "a Alemania sólo le va bien si a Europa le va bien".
El otro punto de conflicto entre los dos bloques Norte y Sur de la UE es el periodo de amortización de la deuda que emita Bruselas para financiar el plan.
España propuso una emisión de deuda perpetua, algo que también fue rechazado por Holanda y sus aliados habituales.
El debate político quedará pospuesto a la próxima cumbre, que Von der Leyen estimó para la "segunda o tercera semana de mayo", cuando el Ejecutivo presente sus propuestas a los mandatarios.
Los líderes de los Veintisiete se verán, no obstante, antes de esa fecha, ya que el próximo 6 de mayo celebrarán una cumbre telemática con los países de los Balcanes Occidentales, según anunció Michel.
Pese a las divergencias sobre el plan de reconstrucción, los líderes comunitarios dieron hoy luz verde a un paquete de 540.000 millones de euros en medidas urgentes para apoyar a empresas, trabajadores y Estados.
La propuesta había sido pactada hace dos semanas por el Eurogrupo y, según se anunció en la cumbre de hoy, estará en marcha el 1 de junio.

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