Las autoridades sanitarias británicas reportaron 3.560 nuevos contagios y 384 nuevas muertes por el nuevo coronavirus en el Reino Unido, dos días después del inicio de la desescalada gradual en Inglaterra.
Con 236.711 casos y 33.998 decesos, el Reino Unido es el país más afectado por la pandemia en Europa y el segundo con más víctimas mortales en el mundo.
Según informó el Departamento de Salud británico, en la última jornada se realizaron 133.784 test de Covid-19, por encima del objetivo de 100.000 pruebas diarias anunciadas a finales de abril por el gobierno.
Aunque la primera semana de mayo las autoridades no pudieron cumplir con esa meta, el primer ministro Boris Johnson aseguró que el país tendrá capacidad para procesar hasta 200.000 diagnósticos diarios a finales de mayo.
Pese a que el número tanto de víctimas como de positivos diarios es aún elevado en el país, Johnson dio a conocer el pasado domingo un plan de salida gradual de la cuarentena total -impuesta el 23 de marzo-, que comenzó a regir el pasado miércoles.

Sin embargo, las autoridades de Gales, Escocia e Irlanda del Norte se desmarcaron del plan nacional y anunciaron que no seguirán la agenda de Londres por considerar esta desescalada prematura, por lo que, de momento, el desconfinamiento se inició sólo en Inglaterra.
Los cambios, de todos modos son pocos, apenas la posibilidad de poder permanecer algo más de tiempo fuera de las casas y encontrarse con algún amigo en un parque, siempre manteniendo el distanciamiento social.
Además, las personas que no puedan trabajar desde sus casas deben reincorporarse a sus puestos.
El riesgo de nuevos focos de contagio en el transporte público continúa siendo una de las principales preocupaciones en los primeros pasos de la flexibilización de la cuarentena, en especial en la capital británica.
Las autoridades recomendaron a los trabajadores evitar, en lo posible, el subte y los colectivos para que no se produzcan aglomeraciones mientras la amenaza de nuevos picos del brote siga vigente.
Esta situación llevó al gobierno a inyectar casi 2.000 millones de dólares en Transport for London, la compañía a cargo del transporte público metropolitano en Londres, para asegurar que su funcionamiento a pleno rendimiento pese a la caída de sus ingresos.
Como contrapartida, el Ejecutivo acordó con el alcalde de la ciudad, el laborista Sadiq Khan, que aumentará un 30% la tasa que pagan los vehículos privados por acceder al centro de la capital, informó la agencia de noticias EFE.

A partir del lunes, volverá a cobrarse ese peaje de casi 14 dólares, que había quedado suspendido durante el confinamiento, y su cuantía ascenderá a 18,20 dólares a partir del 22 de junio, cuando también se extenderá su vigencia a los fines de semana.
Khan anunció, además, que planea cerrar una amplia zona del centro de la ciudad a los autos y camionetas para facilitar la movilidad en bicicleta y descongestionar el transporte público.

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