Un total de 319 personas, entre manifestantes y fuerzas de seguridad, murieron y 15.000 resultaron heridas durante las seis semanas de protestas en Irak contra la clase gobernante y las condiciones de vida.
La cifra de víctimas mortales y de heridos fue revelada hoy por la Alta Comisión Independiente para los Derechos Humanos de Irak, un organismo autónomo que difundió su último balance sobre la situación en el país árabe.
Por su parte, Amnistía Internacional (AI) estimó ayer un total de 264 civiles fallecidos, en su mayoría por la actuación policial, señaló hoy la agencia de noticias DPA.
Según las fuentes de Amnistía, cuatro manifestantes fueron asesinados a tiros ayer y otros dos murieron a causa de las heridas resultantes de las granadas de gas lacrimógeno que impactaron en su cabeza, informó la agencia de noticias Europa Press.
AI documentó al menos, otros nueve casos de uso de gases lacrimógenos para uso militar contra población civil desde el 25 de octubre y pidió la suspensión inmediata de su empleo para controlar multitudes, por ser un instrumento letal en el caso de que impacte contra un cuerpo humano.
Las masivas movilizaciones en la capital iraquí y otras regiones de mayoría chiíta, principalmente en el sur del país, comenzaron el 1 de de octubre en rechazo al creciente desempleo, la corrupción y la ausencia de servicios básicos.
Bajo esas premisas, las manifestaciones, que exigen ahora la renuncia del gobierno y cambios políticos profundos, no cesaron pese de la violencia policial que fue criticada tanto por la ONU, como por organizaciones locales de derechos humanos.

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