El presidente estadounidense, Donald Trump, fue recibido con protestas en Ohio, al iniciar visitas a sobrevivientes de recientes matanzas a tiros en ese estado, y en Texas, en medio de acusaciones de que su retórica promueve la violencia racial y la xenofobia.
Luego de estar en Dayton, Ohio, donde nueve personas fueron muertas a tiros el fin de semana, el mandatario partió hacia la sureña ciudad texana de El Paso, donde un presunto supremacista blanco mató a balazos a 22 personas el sábado pasado.
En Dayton, el mandatario y la primera dama, Melania Trump, consolaron a víctimas del tiroteo en un hospital y saludaron al personal médico, informó la Casa Blanca.

"Dios los vigilaba; quiero que sepan que estamos con ustedes", dijo el mandatario a los sobrevivientes, informó en la vocera de la Casa Blanca, Stephanie Grisham.
Afuera del hospital, al menos 200 personas se congregaron para protestar, portando pancartas que pedían restricciones al acceso a las armas de fuego y otras con la leyenda "Hagan algo", dirigida a los políticos en general.
"No lo queremos aquí", dijo una residente, Lynell Graham, a CNN, haciéndose eco de declaraciones previas de la alcaldesa de Dayton, la demócrata Nan Whaley, quien dijo que planeaba decir a Trump "cuán poco útil está siendo".

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