El eurodiputado del Partido Brexit (MEP) Brian Monteith, un ex miembro conservador del Parlamento escocés, afirmó que el acuerdo alcanzado entre el gobierno británico y la Unión Europea (UE) tiene muchas restricciones y "le concederá al Reino Unido muy poco margen de maniobra".

Creo que la gente empezará a ver en poco tiempo que este acuerdo en realidad es un trato que concederá al Reino Unido muy poco margen de maniobra y la UE obtendrá todo lo que quiere una vez más”

Brian Monteith

En diálogo con Télam, Monteith, quien es también columnista del diario Scotsman, explicó en detalle por qué los partidos de la oposición se oponen al acuerdo y lo consideran peor que el que había alcanzado la ex primera ministra Theresa May que fue rechazado en tres oportunidades por el Parlamento británico.
Según el eurodiputado escocés, el acuerdo impone además limitaciones al Reino Unido en muchos sentidos. Entre ellos restringe la política comercial independiente que desea tener el Reino Unido, y las nuevas disposiciones pueden crear dificultades a la hora de acordar acuerdos comerciales con otros países que no sean de la UE. "Durante el período de transición debemos abstenernos de cualquier acción que pueda perjudicar los intereses de la UE", agregó.
Monteith resaltó además los riesgos que corre el Reino Unido con el Banco Europeo de Inversiones (EIB), porque perderá beneficios y seguirá manteniendo obligaciones.
"Abandonamos los derechos, no sólo sobre los beneficios pasados y futuros de nuestra inversión con el Banco Europeo de Inversiones, sino que seguimos siendo responsables de pagos contingentes de hasta 500.000 millones de euros", apuntó.
Consideró que también impondrán sanciones al Reino Unido durante una transición que probablemente se prolongará hasta mediados de 2022 a tan sólo unos meses antes de que se produzca la próxima elección general".
Otro de los problemas de este acuerdo, según enumeró el eurodiputado, es que la UE está discutiendo la regulación de los enormes mercados de divisas de Londres. En ese sentido, indicó que también está discutiendo la imposición de un impuesto sobre las transacciones financieras que sería recaudado por el Reino Unido, pero enviado a los gobiernos extranjeros.
Según detalló Monteith, con el acuerdo las normas de contratación pública de la UE se mantienen al menos durante el período de transición y hace que el Reino Unido sea un mero espectador de las leyes que lo rigen. "Por ejemplo: el Reino Unido está autorizado a enviar a un funcionario a Bruselas para que observe la aprobación de leyes de la UE destinadas a perjudicar nuestra economía durante la transición que puede durar muchos años", dijo.
Por otro lado, agregó que la UE pretende que el Reino Unido mantenga la confidencialidad de toda la información de la UE, "pero ésta sí puede utilizar toda nuestra información como le parezca". A su vez, restringe permanentemente la independencia militar del Reino Unido y exige el pago de una suma no especificada de la UE frente a las leyes del Reino Unido.
En cuanto a la política exterior, dijo que el Reino Unido estará vinculado por los acuerdos internacionales celebrados por la UE a pesar de no tener ninguna influencia.

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