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Una de las escuelas de Chubut reconvertida en centro de votación para las elecciones de ayer

Hay una tendencia que se repite en casi todas las provincias durante este año electoral, el bajo nivel de participación. Los comicios de ayer, en la provincia patagónica de Chubut donde se impuso el candidato opositor Ignacio Torres, no fue la excepción: según los últimos datos oficiales, sólo el 69% del padrón concurrió a las urnas, mientras que en las elecciones de 2019 había sido del 73%.

Así, la participación electoral bajó en 15 de las 17 provincias que eligieron gobernador en 2023. En ocho de esas provincias no supera el 70% del padrón y los números se volvieron más preocupantes en dos de los distritos más importantes del país: las PASO en Santa Fe y las últimas elecciones municipales en la ciudad de Córdoba alcanzó el 60% de participación.

Analistas consultados por Infobae, en un artículo publicado el pasado 26 de julio, coinciden en que el hartazgo de la sociedad con la política y la falta de entusiasmo con la oferta electoral son los factores que desmotivan a concurrir a las urnas, una tendencia que podría trasladarse al escenario nacional en las próximas PASO, comicios que suelen tener una menor participación que las elecciones generales.

Ignacio Torres, Rodríguez Larreta y Bullrich elecciones Chubut
Ignacio "Nacho" Torres, el gobernador electo de Chubut, rodeado por Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta

“El principal factor es el hartazgo con la política, el enojo de la gente con los políticos. Las expectativas de la gente con la elección es muy baja. Si ningún candidato te moviliza, si no hay nada nuevo, probablemente no vayan a votar”, explicó Mariel Fornoni, directora de la consultora Management & Fit. Y adelantó que es probable que esta tendencia de elecciones provinciales se repita en las PASO nacionales porque en esos comicios también se registra una tendencia en baja, desde que se instalaron, en 2011. La participación más baja se registró en 2021, todavía en pandemia, con apenas el 67% de votantes.

En el caso de Chubut, en algunas ciudades el ausentismo fue menor al 60%. Por otro lado, en sintonía con este fenómeno está el crecimiento del voto en blanco: a nivel provincial llegó a 10.49%, en varias zonas fue la tercera opción más elegida, aunque en la ciudad de Rawson, la capital provincial, el voto en blanco -más asociado al voto bronca- alcanzó el segundo lugar con el 22.47%, por encima del candidato peronista Juan Pablo Luque (18.86%) y César Treffinger, cercano a Javier Milei (20.64%).

Los antecedentes

Las PASO en Santa Fe marcaban una oferta electoral atractiva para buena parte del electorado: la alianza opositora, integrada por el PRO, la Unión Cívica Radical y el socialismo, presentaron tres candidatos. El peronismo santafecino, encabezado por el senador oficialista Marcelo Lewandowski, también presentaba cuatro candidatos. Pero la oferta no fue tentadora para buena parte del electorado: casi el 40% de los votantes habilitados para esas PASO no asistió, una cifra significante para el tercer padrón más numeroso del país. La comparación con Santa Fe bajó incluso casi 9 puntos en comparación con las PASO de 2019.

Algo similar ocurrió la semana pasada en la ciudad de Córdoba, la capital del tercer electorado más populoso del país. Allí también había una buena competencia en el cuarto oscuro representada por el oficialista Daniel Passerini y por el candidato de la alianza entre el PRO y el radicalismo, Rodrigo de Loredo. El descontento se hizo notar de nuevo: la participación fue de apenas el 60,2% del padrón. A nivel provincial, el electorado cordobés ya había manifestado su baja motivación cuando, en los comicios que coronaron gobernador a Martin Llaryora, la participación fue del 68%, casi cinco puntos porcentuales menos que en 2019.

Las elecciones en Chaco, cruzadas por la desaparición de Cecilia Strzyzowski, le dieron un revés al gobernador Jorge Capitanich, pero marcaron hasta ahora el piso de la participación electoral en 2023: la participación fue de apenas el 63%. Detrás aparece Mendoza, con el 66% del padrón (fue el distrito con la caída más pronunciada en comparación a 2019), con la particularidad de que es la provincia con mayor caída en la participación en comparación con 2019, con 13 puntos menos. Detrás aparecen Río Negro y Córdoba con el 68% de participación, aunque este último caso es el más relevante por el tamaño de su padrón.

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Un listado en una escuela de la ciudad de Córdoba, donde el ausentismo electoral llegó al 40% (Laura Lescano)

Pero más allá del descontento con la política, Mariel Fornoni enumeró otros factores que desincentivan al electorado, como la intensidad del calendario electoral y la falta de castigo para quiénes deciden no presentarse a pesar de la obligatoriedad del voto. “Si tenés que ir a votar seis veces en un año, tenés PASO en tu provincia, después tenés que elegir a tu intendente otro domingo y también tenés las nacionales, probablemente elijas sólo la que consideres más importante y suelen ser las generales”, analizó.

El castigo por incumplir la ley es prácticamente nulo. Para las próximas PASO, por ejemplo, el castigo por no ir a votar será de apenas 50 pesos. Además de la multa, se supone que no haber concurrido a los comicios podría dificultar trámites y la gestión de documentos personales, como el pasaporte, pero en la práctica no se aplica, indicaron fuentes judiciales. La justicia electoral mira con preocupación la tendencia a la baja de la participación, esperan los resultados de las internas de agosto y analizan medidas que puedan incentivar el voto de cara a las próximas elecciones generales.

Por otro lado, el gran nivel de ausentismo que marcan todas las elecciones provinciales aumentó la preocupación en todos los partidos, sobre todo en el peronismo, que teme que en las PASO el resultado no sea el esperado y, ante una posible derrota, haya un impacto inmediato en la política económica. Entienden que es necesario que la gente vaya a votar porque los comicios serán muy parejos.

Además, saben que el ausentismo siempre complica al oficialismo porque el votante que más se moviliza es el que quiere un cambio de gobierno. Por eso no es casual que varios dirigentes, empezando por Sergio Massa, estén reforzando la idea de que la elección más importante es la del 13 de agosto y que quienes los quieren acompañar con el voto tienen que ir a las escuelas ese día, sin especular con lo que sucederá en octubre.

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