.
El camino de Ana habría sido muy diferente si hubiera seguido la carrera de Medicina, la profesión de su padre.
(Infobae: Ana Karla / mpacreative.com)

A los 21 años, la efervescencia de la juventud se traduce en diversión, amores furtivos y experiencias que, aunque presentes en otras etapas de la vida, se intensifican en esta. Para los jóvenes universitarios, esta intensidad puede tentarles a reducir la velocidad del vehículo que lleva el rótulo de “proyecto de vida”. El horizonte se nubla cuando se priorizan las situaciones de ocio en lugar de enfocarse en estudiar y forjar un camino en un mundo cada vez más competitivo.

Por otro lado, hay quienes se enfocan en sus estudios y, en algunos momentos de su vida cotidiana, se preocupan por su futuro profesional. Estas personas de 21 años, que en el mejor de los casos están en el último ciclo de la universidad, se topan con una realidad adversa al ver que las empresas buscan trabajadores con años de experiencia. Este panorama puede desanimarlos, pero saben que no pueden mirar atrás y retroceder, ya que el camino está lleno de ciudadanos de su misma edad que buscan la realización profesional.

No todos logran llegar a la meta y muchos buscan otros caminos, quizás con más o menos retos, pero siempre con una alta competencia. El más capacitado, ya sea profesional o emocionalmente, puede obtener un puesto de trabajo que le garantice una vida digna. Algunos emigran al extranjero en busca de nuevas oportunidades, ya sean de estudio o laborales, lo cual también implica un gran esfuerzo no solo para viajar, sino también para adaptarse y prosperar en un nuevo entorno.

.
Gracias a las becas, los jóvenes pueden viajar al extranjero para seguir estudios universitarios.
(Jetphotos.net)

Ana Karla Chero Gallardo, una joven peruana que viajó a Estados Unidos a los 17 años para forjarse un camino, puede dar fe de esto. De haberse quedado en Perú, probablemente habría recorrido el camino tradicional y no se habría desanimado al ver las escasas opciones de crecimiento profesional; por el contrario, le habría servido como impulso para seguir perseverando hasta cumplir sus metas en el ámbito profesional.

A sus 21 años ha logrado alcanzar objetivos que posiblemente sorprenderían a jóvenes de su misma edad, quienes estarían preparando su tesis o, en el mejor de los casos, trabajando como practicante en una empresa importante relacionada con la carrera que estudiaron. Habiendo mencionado esto, naturalmente surge la curiosidad del lector respecto a cuál fue el logro de nuestra compatriota, quien se encuentra en Miami bajo un sol radiante, mientras los peruanos enfrentan la densa neblina.

Infobae Perú se contactó con Ana Karla para conocer su historia de vida, aquella que ha inspirado a la juventud peruana que es consciente de los obstáculos que existen para surgir en el ámbito profesional. “Me entristece que en Perú a veces no haya tantas oportunidades como en Estados Unidos. Pienso que es más difícil brillar siendo tan joven en mi país. En Lima y otras regiones, creo que los trabajos se consiguen por referencias. En cambio, allá no importa cuál es tu apellido, si tienes 21 años o si tienes 60″, expresó.

Segundos después de expresar esto, dijo una frase cuyo significado los peruanos podrán descubrir conforme transcurra el tiempo: “Se puede brillar desde muy joven”. Evidentemente, esta frase la dijo haciendo referencia a EE.UU., país en el que se encuentra y donde el sol radiante de Miami y las oportunidades pueden hacer brillar a las personas.

.
Entre sus metas alcanzadas, destaca su experiencia como jefa de operaciones en el ámbito logístico de la Fórmula 1.
(Andina)

Mientras conversaba con Ana a través de una videoconferencia de Meet, pude notar su serenidad, un estado emocional que no estaba presente cuando lideró las operaciones logísticas en la Fórmula 1. Esta experiencia la llena de orgullo, y al recordarla, una sonrisa de alegría se dibujó en su rostro. No era para menos, puesto que laboró para una importante competición de automovilismo de velocidad. Además, ese evento es considerado la categoría reina del automovilismo debido a su avanzada tecnología y a la intensa competencia entre equipos y pilotos.

Ella es consciente de que lograr este trabajo fue resultado de su esfuerzo y preparación académica. Sin embargo, en un momento de su relato, dejó entrever que también fue cuestión de destino. Antes de detallar los pormenores de su experiencia laboral, es pertinente conocer la historia de vida de Ana, un relato que podría repetirse en otro connacional.

Ana Karla: De Chiclayo para el mundo

El camino de Ana pudo haber tomado otro rumbo si hubiera aceptado las sugerencias de su padre, quien la motivaba a estudiar Medicina. Él, como médico, le daba consejos y pautas sobre una carrera que demanda mucho compromiso y vocación. Mientras esto ocurría, sus hermanos se dedicaban a esta profesión con entusiasmo. Sin embargo, nada de lo que veía y le contaban sobre esta profesión la convenció de seguir por ese camino. Durante este tiempo, un integrante de la familia, que no tomaba un rol protagónico en convencerla de estudiar Medicina, jugó un papel importante en la elección de su carrera.

“Bastó solo una conversación con mi mamá, que también completó la carrera de Administración de Empresas, para darme cuenta de que eso (la profesión de su progenitora) era lo que yo quería hacer”, dijo mi interlocutora. Pero, ¿qué pensaba Ana sobre su futuro profesional cuando cursaba el último año de secundaria y sus padres estaban a la expectativa de lo que estudiaría?

.
Ana estudió Administración de Empresas en Hult International Business School.
(Senati)

En los últimos meses de la secundaria, aún no tenía claro qué carrera elegir, pero sabía que deseaba viajar por el mundo y hacer negocios. Ya ha cumplido la primera meta y, en cuanto a los negocios, ha dado el primer paso al crear su propia empresa. Entre estas dos metas alcanzadas, destaca su experiencia como jefa de operaciones en el ámbito logístico de la Fórmula 1. Pero regresemos al pasado, pues la historia se torna aún más interesante.

Gracias a la orientación de su madre, Ana pudo elegir la carrera que estudiaría: Administración de Empresas. Como estudiante destacada, estuvo dentro del programa de Bachillerato Internacional del Colegio San Agustín de Chiclayo, lo cual le permitió calificar para becas ofrecidas por diversas universidades internacionales. Sin embargo, nuestra connacional no concebía la idea de viajar al extranjero para cursar estudios de pregrado.

“En algún momento pensé en salir del país para estudiar una maestría. Pero no evalué la posibilidad de estudiar una carrera profesional en el extranjero”, expresó. Ahora bien, la oportunidad de seguir estudios fuera del país se presentó mientras se encontraba en el primer ciclo de la Universidad de Lima, institución a la que ingresó de manera directa debido al convenio que existía entre su colegio y la casa de estudios.

A los 17 años, Ana ganó una beca para estudiar en Hult International Business School. Esta noticia le llenó de alegría, la cual se proyectó a todos sus familiares. En medio de la celebración, surgió naturalmente un pensamiento en la mente de la adolescente: separarse de sus padres y hermanos por un tiempo prolongado. Este pensamiento la entristecía en ciertos momentos, pero sabía que era el sacrificio necesario para forjar su camino. Dejó la tristeza de lado y se subió al avión con una mochila llena de sueños.

.
Hult International Business School, casa de estudios de Ana.
(online.ua.edu)

“Ahora, mirando hacia atrás, siento un gran orgullo de que la Ana Karla de hace cuatro o cinco años haya tomado esa decisión. Fue difícil porque soy una persona muy unida a mi familia, pero siempre supe que todo era por un propósito y que, en algún momento, todo el esfuerzo valdría la pena”, relató, visiblemente emocionada.

El tiempo le dio la razón, puesto que en Estados Unidos destacó en Hult International Business School y en Quickload INC. En este último lugar, no anticipaba que desempeñaría un papel tan importante, uno que asombraría a sus compatriotas y alegraría a sus padres, quienes la extrañan pero comprenden que está lejos de su patria para forjarse un camino. El camino hacia el éxito no fue fácil, ya que surgieron algunos obstáculos y situaciones que le generaron reacciones inesperadas.

“He llegado a presenciar en este país (EE.UU.) situaciones que nunca hubiera podido imaginar, algunas sumamente duras. Perdí amigos, gané otras amistades. Algunas personas me han pagado mal, mientras que otras me han apoyado. A mis 21 años he enfrentado de todo, porque así es la vida. Sin embargo, tener a mi familia apoyándome desde lejos y la ayuda de Dios me han mantenido fuerte”, manifestó.

Todo lo que ha logrado Ana se lo debe a sus padres; sin embargo, siente que le debe más de un agradecimiento al hermano mayor de su madre, quien le aconsejó y le ayudó a resolver algunos inconvenientes en USA. “A mi tío Antonio, que vive en Estados Unidos, le explicaba mis frustraciones y le decía: ‘Tío, no entiendo esto, no entiendo lo otro’. Lo llamaba en mis momentos de frustración. Él me explicaba cómo funcionaban los trámites bancarios, recomendaba qué bancos utilizar e incluso me guiaba en el proceso de hacer una transferencia. Mi tío siempre estaba ahí, apoyándome y tratándome como si fuera su propia hija”, señaló.

.
Panorámica de Boston, donde se fusionan siglos de historia con la modernidad en una ciudad.
(CAPTAINKIMO.COM)

Ana Karla, la peruana que lideró las operaciones logísticas en la Fórmula 1

Nuestra compatriota entró a la sede del Hult International Business School, ubicada en Boston, con varios sentimientos encontrados: quería ver a sus familiares pero, al mismo tiempo, anhelaba cumplir sus sueños en un país que no era el suyo y lejos de su gente. Sin siquiera haber cumplido los 18 años, vivía sola, situación que le dejó muchas enseñanzas y le hizo darse cuenta de que la vida puede tornarse complicada. Sin embargo, los consejos de los familiares pueden ser determinantes para tener una vida sin sobresaltos.

Esto lo comprendió Ana cuando cursaba los primeros ciclos en su centro de estudios, un lugar en el que estudiantes de distintas partes del mundo llegaban con sueños diversos, pero unidos por su afán de superación y logro de reconocimiento. “Llegué a la universidad y empecé automáticamente con cursos de carrera, como Finanzas I, Economía I, Principios de Marketing y Principios de Gestión. Esos cursos los llevé en el primer semestre; el único curso adicional que nos exigían, debido a la necesidad de llevar Finanzas, era Matemática. Más allá de eso, no teníamos otros cursos, solo materias de carrera”, indicó.

Mientras transcurría su etapa universitaria, veía cómo las oportunidades se presentaban. Para aprovecharlas, solo necesitaba estar preparada, y así lo estuvo. Consiguió un trabajo dentro de la universidad. Sobre las funciones que desempeñaba, dijo lo siguiente: “En la universidad, trabajaba como intermediaria entre los profesores y los alumnos. Me encargaba de tomar nota de todas las dudas o problemas que los estudiantes sentían que debían abordarse en las sesiones de clase. Conversaba con los docentes y también evaluaba el desenvolvimiento de cada uno de ellos”.

.
Ana junto a los integrantes de su equipo de trabajo de la empresa Quickload INC.
(Ana Karla)

Cuando trabajaba en su casa de estudios, Ana soñaba con laborar en grandes empresas como Amazon o Coca-Cola, organizaciones que contrataban personal con experiencia, y Ana recién estaba iniciándose en el mundo laboral. “En un momento se presentó una plaza para las Naciones Unidas, pero sabía que para llegar a ese punto tenía que ganar más experiencia y desenvolverme más. Lo intenté, se contactaron conmigo, pero me dijeron que, debido a mi poca experiencia, no era la persona indicada para esas posiciones”, relató.

Fue en ese ínterin cuando conoció a la empresa Quickload INC, organización que le dio la oportunidad de trabajar y ejercer su carrera de Administración de Empresas. Cabe señalar que ella se especializó en gestión y economía, por lo que tenía sólidos conocimientos para desempeñarse en esa organización. Así lo hizo, y su contratación fue rápida, ya que solo pasó por una entrevista. En un pasaje de la entrevista, su interlocutora le pareció un poco extraño que haya obtenido el puesto de manera tan rápida. Lo que contó después dejó entreabierta la posibilidad de que el destino había intervenido para encaminarla hacia el éxito.

“Por obra de Dios, el mismo día en que fui entrevistada conocí al dueño de la empresa, algo realmente raro porque él es una persona de negocios, famoso en Turquía, su país natal, y en Miami. No pasa la mayoría del tiempo en la oficina, sino que viene de vez en cuando en ciertas temporadas. Precisamente en el momento de mi entrevista, él estuvo en la oficina, y pude conocerlo directamente y hablar con él. Fue muy admirable. Él vio en mí las ganas de aprender y me contrató. Más adelante, él comentó que confiaba en mí para este proyecto porque sentía que yo lo iba a lograr sin problemas”, contó Ana.

.
Ana junto a los integrantes de su equipo de trabajo de la empresa Quickload INC.
(Ana Karla)

¿De qué se trataba el proyecto? Pues, de liderar un equipo de trabajo que brindara servicios a la Fórmula 1. Tras asumir este reto, Ana comenzó a destacar en su trabajo, cumpliendo así las expectativas de sus superiores. Sin embargo, hubo momentos en los que tuvo algunas preocupaciones. Sobre los pormenores de esta experiencia laboral, Ana dio detalles a Infobae Perú.

“Para que todos los equipos lograran tener los accesorios o implementos que vemos en la televisión, tuvo que pasar por mi planificación. No estuve poniendo una llanta o algo así, sino que logré que todo fuese posible, que todos los equipos tuvieran sus materiales”, explicó.

Ana era consciente de que estaba asumiendo un cargo de gran envergadura y que cualquier error podría implicar la pérdida de cuantiosas sumas de dinero. Sobre este punto también contó los pormenores. “Las llantas de Pirelli tienen que estar a una temperatura específica establecida por la misma empresa. Supervisé esas llantas en contenedores refrigerados para cada equipo. Hubo una noche en la que uno de esos contenedores, que contenía carga de millones de dólares, dejó de funcionar. Al inicio me asusté muchísimo porque sabía que si no atendía ese problema inmediatamente, costaría mucho dinero”, relató.

.
Ana lideró las operaciones logísticas en la Fórmula 1.
(drivemag.com)

“Que los equipos dejen de funcionar es mi responsabilidad. Si no lo soluciono, la culpable soy yo. Ese fue uno de los problemas que tuve durante el proyecto de la Fórmula 1. Tomé acción rápida, busqué solución y me puse en contacto con la línea que transportó el contenedor. Ellos me ofrecieron soporte técnico para ver cuál era el problema con el equipo que nos habían dado, y felizmente se solucionó”, agregó.

Gracias a esta experiencia asumiendo el cargo de jefa de operaciones en el campo logístico de la Fórmula 1, a Ana se le han abierto más puertas. Por ejemplo, le dieron la oportunidad de entrenar al jefe de operaciones del departamento al que pertenece y existe la posibilidad de ser supervisora, cargo que la entusiasma pero que está evaluando. Ella quiere seguir aprendiendo y dominando distintas áreas de su carrera para volver a su patria y aportar con sus conocimientos al desarrollo del país.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.