La “motosierra” de Javier Milei fue efectiva para la obtención de votos y ganar las elecciones, pero no es la herramienta correcta y adecuada para gobernar, mucho menos en las actuales circunstancias (AP)
La “motosierra” de Javier Milei fue efectiva para la obtención de votos y ganar las elecciones, pero no es la herramienta correcta y adecuada para gobernar, mucho menos en las actuales circunstancias (AP) (Natacha Pisarenko/)

La Argentina atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia, ya que se está tratando de cambiar en 180 grados el rumbo económico y, en cierta medida, el político y social que durante décadas gobernó con los resultados que todos conocemos y padecemos. En definitiva, es “populismo distributivo o liberalismo”, desde luego con resultados infinitamente diferentes, que indubitablemente resultarán decisivos para las próximas décadas con todo lo que ello implica.

La “motosierra” de Javier Milei fue efectiva para la obtención de votos y ganar las elecciones, pero no es la herramienta correcta y adecuada para gobernar, mucho menos en las actuales circunstancias cuando la situación impone reflexión, sentido común, pragmatismo, idoneidad, capacidad, pero fundamentalmente la búsqueda del consenso para lograr efectividad de las medidas dispuestas para que de tal forma den seguridad y certeza de su efectividad y permanencia en el tiempo.

Se viene de décadas en que la clase dirigente, incapaz de comprender el alcance de sus actos de corrupción, su incapacidad e ineficiencia, condujo a la destrucción o desarticulación de las instituciones en su conjunto, en particular la educación, la seguridad y fundamentalmente en el descalabro económico, con recurrentes desbordes inflacionarios que llevaron a grandes sectores de la clase media a la pobreza y a los pobres a la indigencia y el analfabetismo, tal como lo demuestra la realidad que es en definitiva el mejor argumento y prueba.

Existe una realidad insoslayable, el Gobierno debe reconocer y corregir graves errores que contiene el DNU 70, el proyecto de Ley Ómnibus y otras resoluciones, en particular aquellos que afectan a las economías regionales y el empresariado pyme tan duramente golpeados.

Es “populismo distributivo o liberalismo”, desde luego con resultados infinitamente diferentes

La mayor preocupación son las consecuencias inmediatas del aumento de los precios de alimentos y servicios, porque golpea duramente a la clase media y a las de menos recursos de forma inmisericorde, colocándolas ante la imposibilidad de hacer frente a tamaño ajuste, como son los casos del creciente costo de la educación privada, el aumento en las cuotas de la medicina prepaga, las expensas, el mantenimiento de un automóvil, el aumentos del alquiler de la vivienda.

La CGT con inteligencia y picardía dispuso un paro general para el 24 de enero porque entiende, y con razón, que la situación para esa fecha será mucho más grave que en el presente, y por tanto le garantiza la efectividad de la medida de fuerza.

Expectativas infundadas

En cuanto a las declaraciones apocalípticas de diferentes sectores políticos de la oposición solo son cháchara, pero a no caer en el error de creer que todas son eso, porque otras encubren o propician situaciones diferentes y mucho más graves, en particular por ejemplo las de Juan Grabois sobre el supuesto golpe de Estado propiciado por la vicepresidente Victoria Villarruel y el ex presidente Mauricio Macri, esto es solo una zancadilla burda para promover y activar una situación similar a cuando voltearon al presidente Fernando de la Rúa que terminó con Eduardo Duhalde como presidente, ya que representaba a la provincia más grande, Buenos Aires, hoy quien la gobierna es la oposición con Axel Kicilloff.

El aplomo, la sensatez y la celeridad deben conjugar una solución equitativa, justa y a la medida de las circunstancias, hombres como Carlos Pellegrini lo lograron ¿Por qué no hoy nosotros?

La historia siempre se repite con diferentes matices, y advierte a fin de que la sociedad reaccione y tome conciencia de que hoy es mucho lo que se juega, muchos son los jugadores con intereses sectarios y corporativos de ambos lados que siempre se tratan de encubrir, pero que existen y son reales.

Por lo expuesto, el aplomo, la sensatez y la celeridad deben conjugar una solución equitativa, justa y a la medida de las circunstancias, hombres como Carlos Pellegrini lo lograron ¿Por qué no hoy nosotros?

El autor es presidente Iader (Instituto Argentina de Economías Regionales)

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