Sergio Massa saluda a Kristalina Georgieva en su reunión con el FMI
Crédito: Ministerio de Economía

La incógnita electoral demora el reinicio de la negociación técnica entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional, que en los próximos días requerirá del Poder Ejecutivo pagos de vencimientos por unos USD 2.600 millones el último día de octubre y de otros USD 730 millones que corresponden a noviembre, lo que impactará en el nivel de reservas brutas. Según estiman en el Palacio de Hacienda, recién después de las elecciones presidenciales podrá retomarse el ida y vuelta con el staff técnico, ya con la certeza de quién será el próximo presidente, para destrabar el último desembolso previsto para fin de año por USD 2.500 millones.

En el Ministerio de Economía aseguraron en las últimas horas que si bien las conversaciones con el Fondo Monetario, de manera informal, continúan de forma diaria, en algún momento los rieles de la relación con ese organismo deberán volver a la revisión trimestral de metas que resta para este año -la que observará el cumplimiento de objetivos hasta el 30 de septiembre-, pero el calendario electoral demoró ese proceso.

“Estamos en contacto con el Fondo, tenemos en el horizonte la próxima revisión, pero es muy importante que se despeje la incógnita electoral”, aseguró un funcionario involucrado en las conversaciones habituales con el Fondo Monetario. “El único tema a calibrar es el desembolso de USD 2.500 millones que está atado a la próxima revisión. Hay un diálogo normal y habitual. Las medidas las toma el Gobierno”, respondió la fuente sobre el paquete de anuncios que hizo Sergio Massa desde las PASO, que agregaron un nivel de gasto mayor hasta fin de año.

En el equipo económico aseguran que no se utilizaron Derechos Especiales de Giro (DEG) del último desembolso desde Washington (a fines de agosto el FMI había enviado USD 7.500 millones tras las PASO al realizar la quinta y sexta revisiones de manera conjunta) para intervenir en el tipo de cambio. Pero necesitaría construir un esquema para conseguir un comprador de esos DEGs y que implicaría el visto bueno del propio Fondo.

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El remanente de DEGs en el Banco Central, que se contabiliza como parte de las reservas brutas, sufrirán un recorte en los próximos días por el pago de vencimientos previsto al organismo. En la hoja de ruta original, a lo largo de octubre el Poder Ejecutivo afrontaba tres instancias de pago al organismo y determinó unificar todos los giros hacia el último día del mes, tal como había realizado en junio y julio, mientras todavía renegociaba el acuerdo con el staff técnico.

El calendario original estipulaba un primer pago el 6 de octubre por USD 1.280 millones, otro el 12 de octubre por USD 640 millones y un tercero por USD 673 millones, el último día de octubre. Ahora pagará los USD 2.600 millones, todos juntos, el último día de octubre, ocho días después de las elecciones.

Respecto a las metas trimestrales, esa discusión servirá para destrabar -o no- el último desembolso del año. Para que eso suceda no solo será necesario despejar la incógnita electoral sino que el FMI perfilará si habrá o no nuevos interlocutores desde el 10 de diciembre.

El calendario original estipulaba un primer pago por USD 1.280 millones, otro por USD 640 millones y un tercero por USD 673 millones, el último día de octubre. Ahora pagará los USD 2.600 millones, todos juntos, el último día de octubre

Por lo pronto, entre los objetivos que tuvieron como fecha de corte el 30 de septiembre, de acuerdo a esa hoja de ruta pactada hasta fin de año entre Economía y el Fondo Monetario, el sector público deberá poder mostrar que limitó el déficit primario -es decir, aquel que excluye los intereses de deuda- en torno de los 2,3 billones de pesos. Los datos oficiales tienen un tiempo de rezago, por lo que la última información oficial es la de fines de agosto.

Ya con esos números, a falta de un mes completo de información, ese tope de 2,33 billones estuvo cerca de ser alcanzado en los primeros ocho meses del año: fue, de acuerdo a la Secretaría de Hacienda, de 2,25 billones de pesos.

El FMI espera definiciones electorales locales antes de retomar la negociación por el último desembolso del año. REUTERS
El FMI espera definiciones electorales locales antes de retomar la negociación por el último desembolso del año. REUTERS (YURI GRIPAS/)

El desempeño de los primeros ocho meses del año, de esta forma, dejaría con un margen mínimo al Gobierno para expandir el rojo primario. “El déficit primario acumulado trepó a $2.252 millones, dejando un margen de $83.700 millones para el cumplimiento de la meta acordada con el FMI para el tercer trimestre”, aseguró la consultora Invecq, algo que consideró “difícil de cumplir” ya que parte del gasto de las medidas anunciadas desde las PASO “comenzará a verse reflejado -en parte- durante septiembre”.

Este viernes la Secretaría de Hacienda dará a conocer el dato fiscal de septiembre con el que quedará cerrado ese tercer trimestre. “Esperamos un marcado deterioro del resultado primario en relación con lo ocurrido en agosto tanto por la merma de los ingresos como por la intensificación del gasto”, aseguró un informe de LCG. “En total, proyectamos un déficit primario de $352.000 millones para el mes y sostenemos nuestra estimación de un rojo acumulado en torno al 3% del PBI para este año”, concluyeron.

En el equipo económico aseguran que no se utilizaron Derechos Especiales de Giro (DEG) del último desembolso desde Washington para intervenir en el tipo de cambio

Las metas de acumulación de reservas son las que asoman como las de más difícil cumplimiento. Tras la renegociación de cuatro meses en la que se involucraron Economía y el FMI, hubo un recálculo hacia la baja de acopio de divisas. Desde el piso de reservas negativas en agosto hasta diciembre el Banco Central debería acumular USD 8.000 millones. De ese total, USD 5.500 millones deberían tener lugar hasta fines de septiembre. Entre agosto y septiembre la entidad monetaria pudo acumular unos USD 1.770 millones. En octubre volvió a tener que emprender el camino de la venta de reservas para sostener al mercado cambiario.

Con la meta de déficit primario comprometida, hay otro objetivo fiscal con el FMI sobre el que el Gobierno todavía tiene margen de acción y que asoma, con los últimos datos disponibles, como de posible cumplimiento por parte del Poder Ejecutivo. Se trata de la meta de emisión monetaria para asistencia al Tesoro.

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